G
Gustavo Cervantes
Invitado
tus ojos son centinelas... me persiguen.
En este viaje que oscureció mi vereda,
al grito de la noche gime el viento,
y tu voz armoniosa y dulce... llora.
Mientras yo aun escucho silencioso,
tu discurso... aquel... aquella madrugada;
las palabras tuyas, tu ruego;
tu plegaria que impidió que me alejara.
Fue un desgaste emocional diluido,
con el llanto y el sudor y la saliva...
humedeciendo los eslabones carcomidos,
que no resistirán el peso tuyo y mío.
Mientras me acerco mas al abismo,
evoco tu sonrisa, tus besos,
Y yo... necio, me niego a ver el final.
Mi tristeza será la consecuencia,
que dejaste en tu paso por mis versos,
en las ojeras tuyas y en el insomnio mío.
Quizás mañana... o en un año;
en el ocaso incendiado por tu olvido,
volaré por fin con alas renovadas,
entre dagas menos aceradas.
y sabré por fin... y tú conmigo,
que no todo nuestro dolor fue en vano,
paralelos seguiremos sin buscarnos,
paralelos como dos extraños.
En este viaje que oscureció mi vereda,
al grito de la noche gime el viento,
y tu voz armoniosa y dulce... llora.
Mientras yo aun escucho silencioso,
tu discurso... aquel... aquella madrugada;
las palabras tuyas, tu ruego;
tu plegaria que impidió que me alejara.
Fue un desgaste emocional diluido,
con el llanto y el sudor y la saliva...
humedeciendo los eslabones carcomidos,
que no resistirán el peso tuyo y mío.
Mientras me acerco mas al abismo,
evoco tu sonrisa, tus besos,
Y yo... necio, me niego a ver el final.
Mi tristeza será la consecuencia,
que dejaste en tu paso por mis versos,
en las ojeras tuyas y en el insomnio mío.
Quizás mañana... o en un año;
en el ocaso incendiado por tu olvido,
volaré por fin con alas renovadas,
entre dagas menos aceradas.
y sabré por fin... y tú conmigo,
que no todo nuestro dolor fue en vano,
paralelos seguiremos sin buscarnos,
paralelos como dos extraños.