Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Las calles huyen de la lluvia
hacia las sombras de los árboles
y nosotros buscamos, asustados,
el eco de nuestros pasos
en los muros pintarrajeados
y el humo de los autos.
Exiliados en nuestra piel,
prófugos crónicos de los ojos del sol,
compartimos el temblor de los perros
y la codicia de las ratas,
amando los giros del laberinto
que nos enmaraña, socarrón,
en florestas fantasmales.
Las calles, solitarias como ciegos,
bostezan de hastío y amargura,
cansadas de tolerar sobre sus vientres
tanta estulticia disfrazada de cinismo.
hacia las sombras de los árboles
y nosotros buscamos, asustados,
el eco de nuestros pasos
en los muros pintarrajeados
y el humo de los autos.
Exiliados en nuestra piel,
prófugos crónicos de los ojos del sol,
compartimos el temblor de los perros
y la codicia de las ratas,
amando los giros del laberinto
que nos enmaraña, socarrón,
en florestas fantasmales.
Las calles, solitarias como ciegos,
bostezan de hastío y amargura,
cansadas de tolerar sobre sus vientres
tanta estulticia disfrazada de cinismo.
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