En las cosas del amor,
se cansa hasta el olvido...
Y no hay nada que cause más dolor,
que resistirse a salir de su camino...
Llama que deliras y te azotas contra el viento
-hostigando o resistiendo-
No insistas más, ya no te canses, lo lamento...
Él te vencerá, y sobrevivirá a la cera de tus arrepentimientos.
Sé que es tu naturaleza, mostrarle cuánto ardes,
pero él no siente que tu flama le hace mella;
él intercambia contigo un poquito de sus gases,
pero nunca acabarás con él, y es una pena,
ver como te esfuerzas en tus compases
consumiéndote en la fatal faena...
En las cosas del amor,
se cansa hasta el olvido...
A dónde se irá el ardor,
que calentaba los sentidos...
Agua que corres libremente tras colinas,
arrastras y nutres,
a veces, salvaje, te arremolinas...
Abres causes y escudriñas cada rendija;
y yo, que te espero a las plantas de la cima,
me quedo con las manos anchas y vacías...
Te has repartido a montones,
desperdiciando mi vida...
Y yo, que te esperaba sin condiciones,
debo retirarme con las manos vacías....
En las cosas del amor,
Se cansa hasta el olvido...
Qué será de aquella flor,
que deshojaste en el camino...
Con rosas me llenaste, regalada e inhibida...
Con lirios me sonsacaste cansada y ya perdida.
Entre azucenas me avistaste, sobre las cuerdas de mi lira.
Y con claveles me clavaste la cruz de tus mentiras...
Mozuela perdí la rima.
Llovida y amanecida, me refugié bajo la encina.
Temblando llegué a tu boca,
y el fuego de tus ojos me devolvió la vida...
¡Y es que en las cosas del amor,
hasta el olvido olvida!...