depronceda
Poeta recién llegado
I
En las horas de amor,
me da por decir tu nombre
en versos libres, tan libres,
como no los haya hecho ningún hombre.
El aroma de la tierra,
hace que ame tu aroma,
de las flores de todos los veranos
de los inviernos que las deshojan.
Tu lluvia es la fría y sencilla mano,
la sencilla mano,
que elevó su forma de nube,
a mi corazón en las estrellas que hoy te tocan.
La voz, de un te quiero, es
la voz que soñó cualquier amor,
en los caminos del hoy
porque pasaste, por el ayer de un dolor.
Pero:
Fuiste amada desde el quieto verano
cuando tus ojos, tus sencillos ojos
entraron con fuerza del corazón
y me di por vencido.
¿Qué dice tu vida, llena de las vidas
de un solo fuego,
llena de mar y sol?
¿Qué dice tu alma
Mi refugio de lágrimas rotas
El sencillo lirio
donde mi corazón espera y reposa?
En las horas de amor,
me da por decir tu nombre
en versos libres, tan libres,
como no los ha hecho ningún hombre.
En las horas de amor,
me da por decir tu nombre
en versos libres, tan libres,
como no los haya hecho ningún hombre.
El aroma de la tierra,
hace que ame tu aroma,
de las flores de todos los veranos
de los inviernos que las deshojan.
Tu lluvia es la fría y sencilla mano,
la sencilla mano,
que elevó su forma de nube,
a mi corazón en las estrellas que hoy te tocan.
La voz, de un te quiero, es
la voz que soñó cualquier amor,
en los caminos del hoy
porque pasaste, por el ayer de un dolor.
Pero:
Fuiste amada desde el quieto verano
cuando tus ojos, tus sencillos ojos
entraron con fuerza del corazón
y me di por vencido.
¿Qué dice tu vida, llena de las vidas
de un solo fuego,
llena de mar y sol?
¿Qué dice tu alma
Mi refugio de lágrimas rotas
El sencillo lirio
donde mi corazón espera y reposa?
En las horas de amor,
me da por decir tu nombre
en versos libres, tan libres,
como no los ha hecho ningún hombre.