En las orillas del mar,
la muerte lo aguardaba,
ya nunca más podré amar,
pues con los espíritus se va.
Cuan maldad recorría por él,
se ha disipado,
y se dirige hacia el ángel,
con el ser amado.
Ahora descansa en paz,
no posee rastro de maldad,
por eso prefiero su caída,
para recordarlo como lo quería.
la muerte lo aguardaba,
ya nunca más podré amar,
pues con los espíritus se va.
Cuan maldad recorría por él,
se ha disipado,
y se dirige hacia el ángel,
con el ser amado.
Ahora descansa en paz,
no posee rastro de maldad,
por eso prefiero su caída,
para recordarlo como lo quería.