Deslumbrantemente moreno,
su rostro que sonríe,
donde las gaviotas vuelan,
cada vez más encantadas…
su compañía, y la ciudad, a orillas de un sol fabuloso…
donde el tiempo, sedimenta, en sumas de piel…
el gesto toma, pautas del cielo y coros rojos,
y nos recorren cauces de miel.
Por despiste feliz,
enredarme en su melena,
mientras ella, despliega los brazos.
su rostro que sonríe,
donde las gaviotas vuelan,
cada vez más encantadas…
su compañía, y la ciudad, a orillas de un sol fabuloso…
donde el tiempo, sedimenta, en sumas de piel…
el gesto toma, pautas del cielo y coros rojos,
y nos recorren cauces de miel.
Por despiste feliz,
enredarme en su melena,
mientras ella, despliega los brazos.