BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aún en lo oscuro:
donde terminan los nervios,
donde se funden los hielos,
y el súbito amanecer, confunde
los sexos, los hace amables.
Aún en lo extraño:
donde flotan sobre antiguos estanques,
dibujos de una piel envilecida, flotas
de tapones y corcho.
Donde arriban los demonios del siglo,
el puerto más exigente, su numeración
sin frente ni exilio: su determinación
convulsa.
Aún y sobre todo, en lo arañado:
como una fragua que medita en su profundidad,
el balance recogido, la báscula temeraria,
un columpio que apenas remite su movimiento.
Aquí, en la quietud visceral de todo.
©
donde terminan los nervios,
donde se funden los hielos,
y el súbito amanecer, confunde
los sexos, los hace amables.
Aún en lo extraño:
donde flotan sobre antiguos estanques,
dibujos de una piel envilecida, flotas
de tapones y corcho.
Donde arriban los demonios del siglo,
el puerto más exigente, su numeración
sin frente ni exilio: su determinación
convulsa.
Aún y sobre todo, en lo arañado:
como una fragua que medita en su profundidad,
el balance recogido, la báscula temeraria,
un columpio que apenas remite su movimiento.
Aquí, en la quietud visceral de todo.
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