luz
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:1dfa73c5b9]En lo profundo de tus ojos,
se dispersaron mis dudas
como los matíces del mar.
Nuestros cuerpos se unieron:
ardían como arena caliente,
fue nuestro cómplice el viento.
Entonces te hundiste en mí,
como quien se sumerge
en la profundidad del océano.
Así reverdecieron los sueños;
tu serenidad me dio la calma,
y anclamos nuestro destino.
Atrevesé los laberintos de la duda,
que me atormentaban el alma.
Miramos el movimiento del pasado.
Hoy las imágenes son claras:
la crueldad de los inexistentes,
ya son parte del pasado...[/center:1dfa73c5b9]
[center:1dfa73c5b9]Para mi amor de siempre, Luis Videla
ese ser único e irrepetible.
Tuya,
Lucecita[/center:1dfa73c5b9]
se dispersaron mis dudas
como los matíces del mar.
Nuestros cuerpos se unieron:
ardían como arena caliente,
fue nuestro cómplice el viento.
Entonces te hundiste en mí,
como quien se sumerge
en la profundidad del océano.
Así reverdecieron los sueños;
tu serenidad me dio la calma,
y anclamos nuestro destino.
Atrevesé los laberintos de la duda,
que me atormentaban el alma.
Miramos el movimiento del pasado.
Hoy las imágenes son claras:
la crueldad de los inexistentes,
ya son parte del pasado...[/center:1dfa73c5b9]
[center:1dfa73c5b9]Para mi amor de siempre, Luis Videla
ese ser único e irrepetible.
Tuya,
Lucecita[/center:1dfa73c5b9]