Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
Quiero ser tuya esta noche,
quiero que beses mis labios,
y que tu piel en mi piel se goce,
amor, quiero amar tus deseos,
amor, amarte es lo que quiero.
Las dudas corrompían su conciencia,
en insospechados momentos de delirio,
recordó que una vez lo amaría,
que despertó junto a su rocío,
el despertar de sus besos,
besos por los que llore,
¿aquellos?, ¿qué fueron esos?
Hoy su dolor es mi dolor,
con aires de perdición, me pierdo,
sucumbí al desvelo de su amor,
y confieso que me perdí,
en su mirada enternecida,
la imagen que nunca antes ví,
esta ahí, como suspendida,
entre lo sublime y lo bello me sentí.
Me entró a sus deleites,
beso en su piel mis anhelos,
mas subliminales los siento,
en su boca fui el mejor de los amantes,
quiero perderme en la luz de sus ojos,
ser el influjo de su transgresión,
en ella ser lo más amado,
ser el éxtasis en ascensión,
sentirme cada día enamorado.
Envestido por su sensual seducción,
me entrego por su perfume a su aroma,
al ferviente deseo de mi pasión,
a los encantos que me enamoran.
Y al desmedido gemir en su entrepiernas
la hice gritar en la bañera,
con mi lengua por señuelo en sus caderas,
disfrute del sensualismo que la desea,
ver gemir en sus ojos sucumbir,
al estremecimiento de éxtasis instantáneos,
haciendo de Eros un mártir,
y de psique los anhelos amados.
Yo morí en cada una de sus partidas,
fui también el escorpión envenenado,
mientras se alejaba en las olas
el sentimiento que había albergado,
yo fui pena, espada y sombra,
fui el vino seco en su garganta,
la lagrima que en su despedida lloró,
mientras en el horizonte la luz se apaga,
de su mano lentamente la copa caía,
el vino suspendido en el aire,
rindiéndole alabanzas a bacón,
sujete su cuerpo a la caída,
llore por que eso no sucedería,
solamente en la mente de quien ama
alegóricamente interprete sus palabras,
comprendí que ya no me amaría,
que sus noches no serian las mías,
y que en los placeres de su perdición
ya no existían los amantes,
ni existirían los amantes,
ya no más noches
de seno en boca,
ni sin ropa jugaríamos,
a quien se canse al tener sexo
sé que sin ella estoy muerto
la perdición ya es un hecho.
