Son estos los momentos en que me desplomo,
en los que me derrumbo en medio de tristeza y soledad,
son estas las leves agonías de una vida;
vida llena de sinsabores
que han dejado en mí un corazón inerte.
Estoy tan cansado, los silencios me consumen,
esta, mi vida, llena de palabras nunca dichas,
de sentimientos que deambulan a la deriva,
que vibrantes, en búsqueda galopante,
desean de alguien en quien hacerse para sentir,
para vivir este amor palpitante,
el de un corazón que lucha por no morir
en medio de un pasado
que insiste en hacerse presente.
Son estos los momentos en que me desplomo,
me derrumbo en medio de suspiros ahogados,
en anhelos frustrados,
en miedos, en medio de gélidos aires y punzante olvido.
Me duermo en espera de una razón sin sentido,
con la esperanza que todo sea un sueño;
que al abrir los ojos con el alba
se disipe este frío, y la agonía del olvido;
y este padecer, en medio de sollozos,
de palabras viajeras, sin rumbo en el viento,
se pose seguro en el dulce ser
a quien llamaré, pues la esperanza no pierdo,
Amor mío.
porque he abierto para ti, ser perdido,
el inerte, mi corazón moribundo, gracias al olvido.
Sibelius
en los que me derrumbo en medio de tristeza y soledad,
son estas las leves agonías de una vida;
vida llena de sinsabores
que han dejado en mí un corazón inerte.
Estoy tan cansado, los silencios me consumen,
esta, mi vida, llena de palabras nunca dichas,
de sentimientos que deambulan a la deriva,
que vibrantes, en búsqueda galopante,
desean de alguien en quien hacerse para sentir,
para vivir este amor palpitante,
el de un corazón que lucha por no morir
en medio de un pasado
que insiste en hacerse presente.
Son estos los momentos en que me desplomo,
me derrumbo en medio de suspiros ahogados,
en anhelos frustrados,
en miedos, en medio de gélidos aires y punzante olvido.
Me duermo en espera de una razón sin sentido,
con la esperanza que todo sea un sueño;
que al abrir los ojos con el alba
se disipe este frío, y la agonía del olvido;
y este padecer, en medio de sollozos,
de palabras viajeras, sin rumbo en el viento,
se pose seguro en el dulce ser
a quien llamaré, pues la esperanza no pierdo,
Amor mío.
porque he abierto para ti, ser perdido,
el inerte, mi corazón moribundo, gracias al olvido.
Sibelius