Astrid M. P.
Poeta recién llegado
Te quise,
te quiero.
Las cosas cambian
y, aún así,
nada ha cambiado esto.
El misterio en tu sonrisa,
las ganas de volar,
el olor de la brisa
de tus ojos de mar.
Supiste hacer
lo que nadie supo,
dejaste ver
algo más que opacidad
en mi mirada.
Y ahora que soy diáfana,
capaz de inspirar claridad,
tú en mi ya no ves nada,
excepto silenciosa oscuridad.
Dime que ha cambiado,
dime que es lo que falta,
sabes que te lo daré
valga lo que valga.
Y no mencionaste
ni una palabra,
tan sólo te fuiste
a dónde se van las almas.
Y guardé mi amor,
guardé mi alma cansada.
E ingresé mi corazón
en el hospital de mi almohada.
te quiero.
Las cosas cambian
y, aún así,
nada ha cambiado esto.
El misterio en tu sonrisa,
las ganas de volar,
el olor de la brisa
de tus ojos de mar.
Supiste hacer
lo que nadie supo,
dejaste ver
algo más que opacidad
en mi mirada.
Y ahora que soy diáfana,
capaz de inspirar claridad,
tú en mi ya no ves nada,
excepto silenciosa oscuridad.
Dime que ha cambiado,
dime que es lo que falta,
sabes que te lo daré
valga lo que valga.
Y no mencionaste
ni una palabra,
tan sólo te fuiste
a dónde se van las almas.
Y guardé mi amor,
guardé mi alma cansada.
E ingresé mi corazón
en el hospital de mi almohada.
::