horizonte
Poeta asiduo al portal
En mi blanda cama sustento tu recuerdo,
en espera de amarnos entre velas desveladas,
dejando su flama se acreciente, al compás de nuestros suspiros.
Mis silvestres frutas se derraman a la espera tuya,
mojándome, deseosa del jugo prohibido que hierve en ti.
Ardiente siento recorres por mis venas,
y cual sangre matizada por tu amor,
deseo pintar en ti, estas esperanzas locas.
En blanda cama despojemos cristales puros,
del sudor de dos cuerpos que se entrelazan al deseo.
Y que cada gota de amor que cae de tu dulce rostro,
sobre mi pecho se quede a reposar por siempre.
Siento morir sedienta de ti, me asfixia el viento de tu aroma,
y el hambre de ti fatiga mi alma.
Así brindemos con vino aromatizado de pasión,
que yo comeré del pan blanco de tu cuerpo,
hasta beber tu licor celestial, y embriague mis sentidos.
Libérame de la prisión de la inocencia,
y arrástrame al gemido de tus manos.
Excita mi paz pélvica y vierte entre mis piernas,
lo que has guardado para mi y lentamente llevame al orgasmo eterno.
Así mis ojos bañaran mi cama al regocijo de mi alma,
al poder sentir este fuego que envuelve,
dejándolo ser el centro de nuestras almas.
Tu aliento la esencia más fragante,
y tus besos la causa de mi dulce embriaguez.
Así en mi blanca cama sustento mi deseo por ti,
dejando que este amor que es espíritu de este fuego,
quite los velos de lo ilícito de este sentimiento,
y regreses a saciar mi deseo y mi pasión por ti.
en espera de amarnos entre velas desveladas,
dejando su flama se acreciente, al compás de nuestros suspiros.
Mis silvestres frutas se derraman a la espera tuya,
mojándome, deseosa del jugo prohibido que hierve en ti.
Ardiente siento recorres por mis venas,
y cual sangre matizada por tu amor,
deseo pintar en ti, estas esperanzas locas.
En blanda cama despojemos cristales puros,
del sudor de dos cuerpos que se entrelazan al deseo.
Y que cada gota de amor que cae de tu dulce rostro,
sobre mi pecho se quede a reposar por siempre.
Siento morir sedienta de ti, me asfixia el viento de tu aroma,
y el hambre de ti fatiga mi alma.
Así brindemos con vino aromatizado de pasión,
que yo comeré del pan blanco de tu cuerpo,
hasta beber tu licor celestial, y embriague mis sentidos.
Libérame de la prisión de la inocencia,
y arrástrame al gemido de tus manos.
Excita mi paz pélvica y vierte entre mis piernas,
lo que has guardado para mi y lentamente llevame al orgasmo eterno.
Así mis ojos bañaran mi cama al regocijo de mi alma,
al poder sentir este fuego que envuelve,
dejándolo ser el centro de nuestras almas.
Tu aliento la esencia más fragante,
y tus besos la causa de mi dulce embriaguez.
Así en mi blanca cama sustento mi deseo por ti,
dejando que este amor que es espíritu de este fuego,
quite los velos de lo ilícito de este sentimiento,
y regreses a saciar mi deseo y mi pasión por ti.
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