Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mi oído el corazón
Hoy tan solo con mirarte pude ver tu honda tristeza,
tu comparsa de rincones solo exilia su morada,
las ventiscas de pasado decoloran tu mirada
y te ciñe a laberintos donde prima la crudeza.
Solo quiero al abrazarte que te quede esta certeza:
tienes mi hombro de pañuelo y mi pecho de almohada;
que yo intento comprenderte, aunque sólo digas nada
y mis manos en tu espalda te conforten con terneza.
Que callarme es mi manera de entender tu diacronía:
cada palmo en cada errancia que tú evocas cuestionando,
como si importara tanto dueño ser de la razón.
Del albor hasta el poniente te acompaña mi empatía;
mi respiro que es tan tuyo que de amor voy suspirando
y por ello he colocado en mi oído el corazón.
Última edición: