Manuel Chocano
Poeta fiel al portal
No puedo hacer nada más,
Impotente de traspasarte.
De decirte con una expresión
Lo que mis gritos nunca dirán.
Quizás vaciar mis ojos.
Para nunca verte, o grabar
La mirada que corresponde el martirio.
Estallar los tímpanos para no oírte.
Esa voz que atropella el tiempo,
Que rompe cien veces el silencio.
Quebrarme las piernas, cortar mis alas;
Para dejar de recorrer, de recurrir a
Los caminos que llevan a vos.
Sacando el núcleo del latido,
Destruirlo, exprimiéndolo frente a ti,
Para no oírte llorar más.
Descubrir mis entrañas
Que tiemblan, que vibran
Al pensarte, al sentirte, al temer perderte.
Podría destruirme, estoy acostumbrado:
A martirios auto infringidos
A ser mi propio verdugo
A mi masoquismo enfermo.
Esparcirme, disgregarme en mil pedazos
Y aún, habría una mínima, una pequeña partícula de mi ser, amándote...
Impotente de traspasarte.
De decirte con una expresión
Lo que mis gritos nunca dirán.
Quizás vaciar mis ojos.
Para nunca verte, o grabar
La mirada que corresponde el martirio.
Estallar los tímpanos para no oírte.
Esa voz que atropella el tiempo,
Que rompe cien veces el silencio.
Quebrarme las piernas, cortar mis alas;
Para dejar de recorrer, de recurrir a
Los caminos que llevan a vos.
Sacando el núcleo del latido,
Destruirlo, exprimiéndolo frente a ti,
Para no oírte llorar más.
Descubrir mis entrañas
Que tiemblan, que vibran
Al pensarte, al sentirte, al temer perderte.
Podría destruirme, estoy acostumbrado:
A martirios auto infringidos
A ser mi propio verdugo
A mi masoquismo enfermo.
Esparcirme, disgregarme en mil pedazos
Y aún, habría una mínima, una pequeña partícula de mi ser, amándote...