Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Como estrellas del cielo eran sus ojos,
en mis noches silentes me alumbraban
al clavar su mirada en mis pupilas;
en ellas renacía la esperanza
vislumbrando un radiante amanecer
donde el añil se funde con el malva;
el sentir de un abrazo enamorado
de corazón de roja filigrana
atrapaba, en sus hilos y en sus redes,
mi vida, mis ensueños y mis ansias.
Hoy mi aliento suspira por sus besos
y mi ocaso dorado por sus lágrimas.
Como estrellas del cielo eran sus ojos,
en mis noches silentes me alumbraban
al clavar su mirada en mis pupilas;
en ellas renacía la esperanza
vislumbrando un radiante amanecer
donde el añil se funde con el malva;
el sentir de un abrazo enamorado
de corazón de roja filigrana
atrapaba, en sus hilos y en sus redes,
mi vida, mis ensueños y mis ansias.
Hoy mi aliento suspira por sus besos
y mi ocaso dorado por sus lágrimas.
Mira el amor y su mirar es como soles que rompen la tiniebla de la noche, de la duda, de la soledad. Llegan sus ojos, como faros salvadores que en la más negra oscuridad, alumbran con sus blancos rayos como señal del seguro puerto cercano. Miradas que despiertan primaveras del espíritu. Miradas que se elevan como un canto glorioso que anima al que desfallece. Ojos de luz que hablan de amores que llegan bajo los luceros, sobre las olas, impetuosos, a llenar el corazón que aguarda.
Poemas sublimes, Isabel, que caen de tu pluma con dulzura, rebosantes de poesía, que se aroman con la esencia de las lágrimas derramadas por felicidad.
Un gran abrazo, amiga y un montón de besos.
Como estrellas del cielo eran sus ojos,
en mis noches silentes me alumbraban
al clavar su mirada en mis pupilas;
en ellas renacía la esperanza
vislumbrando un radiante amanecer
donde el añil se funde con el malva;
el sentir de un abrazo enamorado
de corazón de roja filigrana
atrapaba, en sus hilos y en sus redes,
mi vida, mis ensueños y mis ansias.
Hoy mi aliento suspira por sus besos
y mi ocaso dorado por sus lágrimas.
Como estrellas del cielo eran sus ojos,
en mis noches silentes me alumbraban
al clavar su mirada en mis pupilas;
en ellas renacía la esperanza
vislumbrando un radiante amanecer
donde el añil se funde con el malva;
el sentir de un abrazo enamorado
de corazón de roja filigrana
atrapaba, en sus hilos y en sus redes,
mi vida, mis ensueños y mis ansias.
Hoy mi aliento suspira por sus besos
y mi ocaso dorado por sus lágrimas.