***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
En nombre de.
(alma Vampiria)
YO, imploro tu piedad en este sitio;
que la lluvia quema en llamas convexas,
que mi piel está cubierta de espinas
y mis labios de cristales rotos.
Yo te pido vuelvas tus ojos a mi ser,
indefensa alma quebrantada de tanto dolor,
dueña de la sonrisa fallecida, de ojos sin color;
de las manos fracturadas por mala pasión.
Toma mi alma, pues es mejor tener nada.
Toma mi cuerpo, pues ya no le pertenezco;
y mi voz lacónica, grábala en un árbol hueco
y mis lágrimas transfúndelas al desierto.
Señor, perdona mi pecar sin corazón,
no es mi culpa este instinto sin amor;
pasión desperdiciada a quien le reciba,
para quien seré una mera alucinación.
En el nombre de Dios que existe,
regrésenme la vida y el corazón.
En el nombre del desterrado,
destiérrame este alimentar insano.
Ruega al nombre de los demonios,
que uno de ellos también soy yo;
pues mi sangre es un fatal robo
y mi inmortalidad ni bella maldición.
Ruega en nombre de los ángeles
hechos de nieve fría cómo yo;
calculadores e invencibles cómo soy:
estatuas de piedra, sombras sin sol.
En el nombre de Si es que existe,
salva mi condenado ser
de la eterna noche sin luna,
de la soledad diurna.
Sálvame de nunca perecer;
mátame si es que existe,
máteme en el nombre de.
(alma Vampiria)
YO, imploro tu piedad en este sitio;
que la lluvia quema en llamas convexas,
que mi piel está cubierta de espinas
y mis labios de cristales rotos.
Yo te pido vuelvas tus ojos a mi ser,
indefensa alma quebrantada de tanto dolor,
dueña de la sonrisa fallecida, de ojos sin color;
de las manos fracturadas por mala pasión.
Toma mi alma, pues es mejor tener nada.
Toma mi cuerpo, pues ya no le pertenezco;
y mi voz lacónica, grábala en un árbol hueco
y mis lágrimas transfúndelas al desierto.
Señor, perdona mi pecar sin corazón,
no es mi culpa este instinto sin amor;
pasión desperdiciada a quien le reciba,
para quien seré una mera alucinación.
En el nombre de Dios que existe,
regrésenme la vida y el corazón.
En el nombre del desterrado,
destiérrame este alimentar insano.
Ruega al nombre de los demonios,
que uno de ellos también soy yo;
pues mi sangre es un fatal robo
y mi inmortalidad ni bella maldición.
Ruega en nombre de los ángeles
hechos de nieve fría cómo yo;
calculadores e invencibles cómo soy:
estatuas de piedra, sombras sin sol.
En el nombre de Si es que existe,
salva mi condenado ser
de la eterna noche sin luna,
de la soledad diurna.
Sálvame de nunca perecer;
mátame si es que existe,
máteme en el nombre de.
*** Musta Kuolema***
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