Hoover White
Poeta adicto al portal
Te miré en otro rostro:
parecías con alma y amor,
llena de albura y mil esencias
cual orlaban tu cuerpo y tu mirar
como prodigio de tu existencia.
Te miré en otro rostro:
estabas tan llena de ti
como cuando nos conocimos,
toda diáfana, toda risueña,
uniendo nuestros vuelos en un destino.
Te miré en otro rostro
a cómo te veo todas las mañanas
desde el día en que te fuiste,
a cómo te veo en mi dolor inexorable
cuando te extraño y me pongo triste.
Mi amor me decía que eras tú
y quería irme lejos contigo
para dimitir de esta fría soledad
y volar a tu magno crepúsculo
para hacer de tu canto una realidad.
me mirabas fijamente el alma
y estabas tan sonriente
sin palidez ni lobreguez alguna,
que, por un minuto pensé
que mis días ya no eran nocturnas.
Te miré en otro rostro
y desde tu arcana muerte
sueño en irme contigo
pero es triste sentirse muerto
cuando la realidad es que estoy vivo.
Te miré en otro rostro.
parecías con alma y amor,
llena de albura y mil esencias
cual orlaban tu cuerpo y tu mirar
como prodigio de tu existencia.
Te miré en otro rostro:
estabas tan llena de ti
como cuando nos conocimos,
toda diáfana, toda risueña,
uniendo nuestros vuelos en un destino.
Te miré en otro rostro
a cómo te veo todas las mañanas
desde el día en que te fuiste,
a cómo te veo en mi dolor inexorable
cuando te extraño y me pongo triste.
Mi amor me decía que eras tú
y quería irme lejos contigo
para dimitir de esta fría soledad
y volar a tu magno crepúsculo
para hacer de tu canto una realidad.
me mirabas fijamente el alma
y estabas tan sonriente
sin palidez ni lobreguez alguna,
que, por un minuto pensé
que mis días ya no eran nocturnas.
Te miré en otro rostro
y desde tu arcana muerte
sueño en irme contigo
pero es triste sentirse muerto
cuando la realidad es que estoy vivo.
Te miré en otro rostro.
Última edición: