Amartemisa
Poetisa
Largamente se desliza por las aguas
sutilmente indefensa.
La deriva aguanta la respiración
en el vaivén de la marea.
Muere el sol en su montura.
Débil se tambalea
y las miradas confusas
se preguntan el final que les espera.
El sudor de la agonía se despierta
en brazos de una madre
brutalmente sedienta.
Ese niño, que no calle,
que su boca agrietada permanezca
con la baba caída, que viva.
Los ojos arañan otras miradas
que no saben, que no esperan,
con la fe almidonada
y un pedazo de sueños amarillentos.
Navegan sin fundamento,
con la caricia a una España
que llora al devolverlos,
desde las costas de Cádiz,
donde sus almas se entregan.
Una madre acaricia la llegada,
otra madre se desintegra,
acogidos por la mala suerte,
son devueltos sin la entrega.
Les prometieron la luna
y se marchan agotados
lentamente sin sueños,
expuestos al mar, en vano,
sin luna, sin papel, y sin estrella.
sutilmente indefensa.
La deriva aguanta la respiración
en el vaivén de la marea.
Muere el sol en su montura.
Débil se tambalea
y las miradas confusas
se preguntan el final que les espera.
El sudor de la agonía se despierta
en brazos de una madre
brutalmente sedienta.
Ese niño, que no calle,
que su boca agrietada permanezca
con la baba caída, que viva.
Los ojos arañan otras miradas
que no saben, que no esperan,
con la fe almidonada
y un pedazo de sueños amarillentos.
Navegan sin fundamento,
con la caricia a una España
que llora al devolverlos,
desde las costas de Cádiz,
donde sus almas se entregan.
Una madre acaricia la llegada,
otra madre se desintegra,
acogidos por la mala suerte,
son devueltos sin la entrega.
Les prometieron la luna
y se marchan agotados
lentamente sin sueños,
expuestos al mar, en vano,
sin luna, sin papel, y sin estrella.