davidul
Poeta asiduo al portal
En piel de fundida plata,
en fríos ojos, para cálida mirada,
en la templanza desabrigada,
flota el deseo contenido,
postrado en el designio,
del eterno sueño muerto.
En las mudas catacumbas,
reposan la carne de los suspiros.
En la voracidad de la jauría,
la húmeda sequedad de la pena,
contagia y se amarra,
al perfume que se desprende,
de los petalos de la melancolía.
¡Qué negras son las noches!
¡Más oscuros los días!
Los atardeceres son amaneceres,
y los amaneceres son noche...
en fríos ojos, para cálida mirada,
en la templanza desabrigada,
flota el deseo contenido,
postrado en el designio,
del eterno sueño muerto.
En las mudas catacumbas,
reposan la carne de los suspiros.
En la voracidad de la jauría,
la húmeda sequedad de la pena,
contagia y se amarra,
al perfume que se desprende,
de los petalos de la melancolía.
¡Qué negras son las noches!
¡Más oscuros los días!
Los atardeceres son amaneceres,
y los amaneceres son noche...