He matado las ideas
con descaro, casi con desgano
envenené al amor
y me senté a su lado a observar su agonía
celebrando cada grito de dolor
apludiendo convulsión a convulsión.
Fotografiando el vómito
riendo al negar la justa ayuda
tocando suavemente las manos agónicas,
aferrándose con avidez póstuma a la tierra.
Me doy tiempo de pintar
la gloriosa muerte del amor
y luego calentar la noche,
al calor del fuego del cuadro quemado.
Al amanecer
el amor expiró
oriné su cadáver
volteo, lo vejo, y me voy.
con descaro, casi con desgano
envenené al amor
y me senté a su lado a observar su agonía
celebrando cada grito de dolor
apludiendo convulsión a convulsión.
Fotografiando el vómito
riendo al negar la justa ayuda
tocando suavemente las manos agónicas,
aferrándose con avidez póstuma a la tierra.
Me doy tiempo de pintar
la gloriosa muerte del amor
y luego calentar la noche,
al calor del fuego del cuadro quemado.
Al amanecer
el amor expiró
oriné su cadáver
volteo, lo vejo, y me voy.