F. Noctívago
Poeta recién llegado
Si leo tu poesía,
soy vida, que no es mía;
siento dolores sin peso,
heridas que no me queman.
Miro con ojos ajenos
la pena y también la dicha,
y hallo, en cada palabra,
una sombra que me abriga.
Soy otro por un instante,
bebo su voz, su partida;
camino por su memoria
como el que no tiene prisa.
Muero por solo un segundo
y alzo el alma encendida,
por un verso que no es mío,
en un silencio que recita.