Frater Noctis
Poeta recién llegado
La muerte vestida de seda y arena, acaricia suavemente las sienes blanquecinas de aquel matador condenado. Sus manos se deslizan a lo largo de la hoja del estoque brillante, testigo mudo de más de mil sacrificios al Dios Sol. La sangre retumba en sus oídos como el sonido de una colmena en primavera. Caminar sereno y severo. Mirada de consentimiento al ser sagrado, a lo profundo de su alma.Conexión suprema. Extrema catarsis. Silencio. El rojo lo domina todo. Siempre había experimentado la misma sensación en el momento de arrebatar la vida al animal. Una tremenda compasión y un inusitado respeto. Esta vez era diferente. Sintió en sus huesos el choque vital de los dos cuerpos. La energía casi sólida que envolvía el entorno, hizo que el tiempo se detuviera por un instante. La luz lo embargó todo, hasta consumirse poco a poco. El matador sonrió y mostró al mundo el sentido último de aquella ceremonia. Su mente se vio invadida de imágenes caleidoscópicas. Aquellos trocitos de realidad fueron su último homenaje.
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