Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En sábado los poetas duermen,
se acuestan tarde con el insomnio
y despiertan tarde con la nostalgia.
No escriben.
Se quedan viendo el techo
como si allí estuviera Dios,
o tú,
o el maldito silencio que dejaste.
En sábado no hay musas,
hay resaca,
hay ganas de llamarte sin tener tu número,
hay café frío y cigarros que no se encienden.
El amor,
ese animal salvaje que siempre huye,
se esconde los sábados
porque sabe que no habrá versos,
solo recuerdos…
y los recuerdos duelen más cuando no hay nadie.
En sábado los poetas duermen
porque ya no queda nada que decir,
y porque soñarte,
al menos en sueños,
no duele tanto.
se acuestan tarde con el insomnio
y despiertan tarde con la nostalgia.
No escriben.
Se quedan viendo el techo
como si allí estuviera Dios,
o tú,
o el maldito silencio que dejaste.
En sábado no hay musas,
hay resaca,
hay ganas de llamarte sin tener tu número,
hay café frío y cigarros que no se encienden.
El amor,
ese animal salvaje que siempre huye,
se esconde los sábados
porque sabe que no habrá versos,
solo recuerdos…
y los recuerdos duelen más cuando no hay nadie.
En sábado los poetas duermen
porque ya no queda nada que decir,
y porque soñarte,
al menos en sueños,
no duele tanto.