Joahir
Poeta recién llegado
Las cuerdas desatan esta duda muda,
Y sigues allí; desnuda.
Con esas líneas delgadas,
Amarradas de tu tez a tu cintura
Y sigo mirando estas alturas,
Corrompido al conocer tu sombra,
He vuelto a reconocer tus ataduras.
Pues haz de pronunciar a este incauto,
Trémulo entre tus tacones,
Y enamorado de tu infarto.
Mas sin poder arreglar este desastre,
Partirás al otoño,
Y mi nombre desaparecerá de tu boca.
Observarás tus costados,
Procurando que tus ojeras no arrastren,
Y en oro convertirás lo que tocas.
Y te irás, sin destilar estas lágrimas,
Absurdo y sordo me dejarás al viento.
Consternado por la última página,
No retornarás, y quedaré a la tierra inquieto.
Gritaré al azar por tu escape,
Y taciturno rezaré a la suerte ya inerte.
Sabrás que al menos lo habré tratado.
Y En silencio hablará la muerte.
Joahir Zamora.
Y sigues allí; desnuda.
Con esas líneas delgadas,
Amarradas de tu tez a tu cintura
Y sigo mirando estas alturas,
Corrompido al conocer tu sombra,
He vuelto a reconocer tus ataduras.
Pues haz de pronunciar a este incauto,
Trémulo entre tus tacones,
Y enamorado de tu infarto.
Mas sin poder arreglar este desastre,
Partirás al otoño,
Y mi nombre desaparecerá de tu boca.
Observarás tus costados,
Procurando que tus ojeras no arrastren,
Y en oro convertirás lo que tocas.
Y te irás, sin destilar estas lágrimas,
Absurdo y sordo me dejarás al viento.
Consternado por la última página,
No retornarás, y quedaré a la tierra inquieto.
Gritaré al azar por tu escape,
Y taciturno rezaré a la suerte ya inerte.
Sabrás que al menos lo habré tratado.
Y En silencio hablará la muerte.
Joahir Zamora.