Bouldelaire : Me parece que siempre seré feliz donde no estoy.
En silencio...
Las palabras viven entre nosotros
un momento y mueren,
dicen que la claridad viene del cielo
y yo mirando el cielo
siempre me quedo confuso,
uno debría encontrar las respuestas
antes de que las respuestas lo arruinen
como los sueños mal construidos
que se acumulan desde antes de nacer.
En silencio hay tanta dicha,
tantas mordeduras de la melancolía,
tanta música que los cuerpos omiten,
que no hay necesidad de mentirse,
ni de bordear los límites de las cosas,
ni de empeñarse de inventar de nuevo el mundo,
ni de convertirse en seguidor
de grandes causas
que aún no se han soñado,
ni de penetrar en todas esas cosas invisibles
delirando entre paisajes imaginarios
y en perpetuo cambio
dominados por una luna siempre diferente,
ni de recordar todas promesas estériles
sobre la piel mordida
y la muerte que merecían,
ni de alimentarse con las lágrimas
de mi propia nulidad
en tu ausencia.
En silencio hay tanta dicha.
En silencio...
Las palabras viven entre nosotros
un momento y mueren,
dicen que la claridad viene del cielo
y yo mirando el cielo
siempre me quedo confuso,
uno debría encontrar las respuestas
antes de que las respuestas lo arruinen
como los sueños mal construidos
que se acumulan desde antes de nacer.
En silencio hay tanta dicha,
tantas mordeduras de la melancolía,
tanta música que los cuerpos omiten,
que no hay necesidad de mentirse,
ni de bordear los límites de las cosas,
ni de empeñarse de inventar de nuevo el mundo,
ni de convertirse en seguidor
de grandes causas
que aún no se han soñado,
ni de penetrar en todas esas cosas invisibles
delirando entre paisajes imaginarios
y en perpetuo cambio
dominados por una luna siempre diferente,
ni de recordar todas promesas estériles
sobre la piel mordida
y la muerte que merecían,
ni de alimentarse con las lágrimas
de mi propia nulidad
en tu ausencia.
En silencio hay tanta dicha.