Encerrada entre esas cuatro paredes
se condenó al silencio
hipotecó su vida
creyendo que sin él nada valía.
Y acostumbrada al dolor
de su corazón herido
abandonó sus sueños
olvidando su alegría
entre recuerdos,
a oscuras
y sin tiempo
ni fuerzas.
Cuando empezaba a dar todo por perdido
como por arte de magia
se dio cuenta
de que era su dueña
de que nadie nunca pensaría
ni sentiría por ella
se condenó al silencio
hipotecó su vida
creyendo que sin él nada valía.
Y acostumbrada al dolor
de su corazón herido
abandonó sus sueños
olvidando su alegría
entre recuerdos,
a oscuras
y sin tiempo
ni fuerzas.
Cuando empezaba a dar todo por perdido
como por arte de magia
se dio cuenta
de que era su dueña
de que nadie nunca pensaría
ni sentiría por ella
Última edición: