DRYELL
Poeta fiel al portal
No vi su primer nacimiento.
¡nadie lo vio!
Érase entonces ¡sin nombre!
y su existencia
no era de nadie visión.
¡nadie lo vio!
Érase entonces ¡sin nombre!
y su existencia
no era de nadie visión.
No recuerdo su primera vez en mis pupilas.
¡no observaba!
Érase entonces con un nombre,
sin un alma.
Y su existencia...
-no significaba nada.
¡no observaba!
Érase entonces con un nombre,
sin un alma.
Y su existencia...
-no significaba nada.
Le vi luego en una noche,
¡le encontré!
Entonces otorgué su nombre,
vi su alma.
Y su existencia
fue justificada esta vez.
¡le encontré!
Entonces otorgué su nombre,
vi su alma.
Y su existencia
fue justificada esta vez.
(¡Hoy!
He contado setecientas treinta y una caídas del rey,
y alli le veré
-como el recuerdo que es ahora
alma, nombre...
y una inefable memoria.)
He contado setecientas treinta y una caídas del rey,
y alli le veré
-como el recuerdo que es ahora
alma, nombre...
y una inefable memoria.)
