BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como una flor del vértigo
echada a los senderos por misteriosos
trozos de espanto, donde habitaban las
columnas de cieno, donde dormitaban
los espacios siderúrgicos, y en los bancos
azules donde duermen, todavía, estaciones de trenes
abandonadas. Allí, justo allí, donde dormimos
como carbones pulmonares sobre rieles insomnes.
Mueren flores, esencias, lumínicas impresiones,
abrojos encendidos, persianas vigilantes,
canciones echadas sobre el agua como rosales
neutros.
E insectos, una multitud de insectos que postergan
su sucesión de cadáveres con emisión de ruido.
Donde doblegábamos la profanación del sueño;
donde la rica devastación de un muslo fabricaba
perfumes en tanto que axilas. Donde el reino
flotaba sobre vespertinas nieblas tubulares.
©
echada a los senderos por misteriosos
trozos de espanto, donde habitaban las
columnas de cieno, donde dormitaban
los espacios siderúrgicos, y en los bancos
azules donde duermen, todavía, estaciones de trenes
abandonadas. Allí, justo allí, donde dormimos
como carbones pulmonares sobre rieles insomnes.
Mueren flores, esencias, lumínicas impresiones,
abrojos encendidos, persianas vigilantes,
canciones echadas sobre el agua como rosales
neutros.
E insectos, una multitud de insectos que postergan
su sucesión de cadáveres con emisión de ruido.
Donde doblegábamos la profanación del sueño;
donde la rica devastación de un muslo fabricaba
perfumes en tanto que axilas. Donde el reino
flotaba sobre vespertinas nieblas tubulares.
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