A
absorto ganimedes
Invitado
En sus garras, cual absorto Ganímedes te alejas,
partes ya a tu prometida tierra,
donde reinarás Oh magnánima Hera,
en tu reinado de mentira, orgullo y desolación
ya no pediré tu misericordia,
ya no lloraré tus recuerdos,
ya no me entregaré a las garras del mítico llanto,
ya no treparás por las pestañas de mis sueños
Vuela, mi escopeta no te detendrá,
al oír al aleteo de tu corazón,
pero ten claro que ese golpe certero
es el que tus ojos deseaban con ansias
Vete, acaso serás feliz un momento,
mas te has de desangrar al soñar nuestros recuerdos,
y doliente, reptarás por las falanges de mis medias
Y allí yo te he de pisotear,
como lo haces hoy con mi amor,
golpearé tus sienes con mi dolor
E incrustaré en tu tallo mi recuerdo
Alfonsina serás, mas en mediocre representación,
y en ese momento mi respiración
me abandonará como tú hoy me abandonas,
pues aquel día mis manos ya no tendrán pulso para enhebrar
los designios que mi psiquis les mandé,
y con una aguja, cruel en su talante,
daré fin a mis días
Solo será para perseguirte en los infiernos,
para procurarte una eterna crucifixión.
Para sentarme a tu lado y llorar juntos
el injusto pago que hace a un enamorado
el destino de la creación.
partes ya a tu prometida tierra,
donde reinarás Oh magnánima Hera,
en tu reinado de mentira, orgullo y desolación
ya no pediré tu misericordia,
ya no lloraré tus recuerdos,
ya no me entregaré a las garras del mítico llanto,
ya no treparás por las pestañas de mis sueños
Vuela, mi escopeta no te detendrá,
al oír al aleteo de tu corazón,
pero ten claro que ese golpe certero
es el que tus ojos deseaban con ansias
Vete, acaso serás feliz un momento,
mas te has de desangrar al soñar nuestros recuerdos,
y doliente, reptarás por las falanges de mis medias
Y allí yo te he de pisotear,
como lo haces hoy con mi amor,
golpearé tus sienes con mi dolor
E incrustaré en tu tallo mi recuerdo
Alfonsina serás, mas en mediocre representación,
y en ese momento mi respiración
me abandonará como tú hoy me abandonas,
pues aquel día mis manos ya no tendrán pulso para enhebrar
los designios que mi psiquis les mandé,
y con una aguja, cruel en su talante,
daré fin a mis días
Solo será para perseguirte en los infiernos,
para procurarte una eterna crucifixión.
Para sentarme a tu lado y llorar juntos
el injusto pago que hace a un enamorado
el destino de la creación.