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En tan solo una hora...

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa


EN TAN SOLO UNA HORA


Un rayo luminoso y rasante

especial
muy brillante
despereza las calles
consuma la madrugada,
al tiempo
que acaricia mis mejillas
y su aliento sedoso
entumece la brisa fría.


La acera se ilumina
alumbrando los primeros pasos,
reptando sobre ella
cipreses alargados
agitados por los hombros
de peatones cansados.


Así, paseando,
voy meditando
en cómo pasa la vida
en cómo se achica el tiempo,
dicen que es constante …
yo así no lo siento.
Las horas interminables de ayer
son los minutos insuficientes de hoy
y los segundos fugaces de mañana.
La mirada cansada de una madre
el primer suspiro de un nacido
(en tan solo una hora …)
son la evidencia sensorial
de que la vida consciente
y el yunque del tiempo
son
latido
y sangre fluyente.


Te ha llegado hora,
¡compañero!
de iniciar el relevo
del relevo vital
de comenzar desde cero,
embarcando aventurero
a un nuevo extranjero
de la no patria
del primer beso,
de la risa,
del aleteo gracioso
de una mariposa,
de los aromas de la primavera,
del otoño rojizo
y de sus hojas caídas, húmedas,
del amor
de la contemplación de las estrellas
y del dolor.


¡Qué ganas tengo de verte!
te extraño, te conozco,
solo de sentirte
al otro lado
de la ligera tela
del vientre,
esfera trémula,
de tu madre.


La luz supera las cornisas
se adentra invasiva
por los callejones,
el cielo fresco
los gorriones
la brisa …
como te noto
primavera
como te siento
a la vuelta de la esquina.


¡Qué feliz soy!
Gotas de rocío
brotan en mi pecho
y un campo de trigo
oscila
manso
rozando
mi cuerpo:
miedo y placer
comulgan en el alma
para encoger el aliento
y fijar la mirada.


En tan solo una hora …
en apenas una hora …
iniciarás tu periplo:
¡agárrate fuerte!,
mi niño,
y mucha suerte.


…
Indefenso y enrabietado
demandas el arrullo
que te ha sido despojado.
Tus minúsculas manos
se alzan buscando tu protectora
reclamando el espacio – tiempo
primigenio
del nido materno,
asustado por ese que se hace llamar padre
y que torpemente te maneja
con los ojos
encharcados.



Kalkbadan
En Madrid el 8 de marzo de 2010




 
Última edición:
Un rayo luminoso y rasante
especial
muy brillante
despereza las calles
consuma la madrugada,
al tiempo
que acaricia mis mejillas
y su aliento sedoso
entumece la brisa fría.

La acera se ilumina
alumbrando los primeros pasos,
reptando sobre ella
cipreses alargados
agit





ados por los hombros
de peatones cansados.

Así, paseando,
voy meditando
en cómo pasa la vida
en cómo se achica el tiempo,
dicen que es constante …
yo así no lo siento.
Las horas interminables de ayer
son los minutos insuficientes de hoy
y los segundos fugaces de mañana.
La mirada cansada de una madre
el primer suspiro de un nacido
(en tan solo una hora …)
son la evidencia sensorial
de que la vida consciente
y el yunque del tiempo
son
latido
y sangre fluyente.

Te ha llegado hora,
¡compañero!
de iniciar el relevo
del relevo vital
de comenzar desde cero,
embarcando aventurero
a un nuevo extranjero
de la no patria
del primer beso,
de la risa,
del aleteo gracioso
de una mariposa,
de los aromas de la primavera,
del otoño rojizo
y de sus hojas caídas, húmedas,
del amor
de la contemplación de las estrellas
y del dolor.

¡Qué ganas tengo de verte!
te extraño, te conozco,
solo de sentirte
al otro lado
de la ligera tela
del vientre,
esfera trémula,
de tu madre.

La luz supera las cornisas
se adentra invasiva
por los callejones,
el cielo fresco
los gorriones
la brisa …
como te noto
primavera
como te siento
a la vuelta de la esquina.

¡Qué feliz soy!
Gotas de rocío
brotan en mi pecho
y un campo de trigo
oscila
manso
rozando
mi cuerpo:
miedo y placer
comulgan en el alma
para encoger el aliento
y fijar la mirada.

En tan solo una hora …
en apenas una hora …
iniciarás tu periplo:
¡agárrate fuerte!,
mi niño,
y mucha suerte.

…
…

Indefenso y enrabietado
demandas el arrullo
que te ha sido despojado.
Tus minúsculas manos
se alzan buscando tu protectora
reclamando el espacio – tiempo
primigenio
del nido materno,
asustado por ese que se hace llamar padre
y que torpemente te maneja
con los ojos
encharcados.

Kalkbadan, 8 de marzo de 2010.





fue un placer leer tu poema Kalkbadan besos
 
Amigo en tan solo una hora has abierto un universo de sentimientos. Aplausos y estrellas por tan hermosos versos. Paloma2
 
que profundo puede llegar a atrapar tus palabras, mil besos
Un rayo luminoso y rasante
especial
muy brillante
despereza las calles
consuma la madrugada,
al tiempo
que acaricia mis mejillas
y su aliento sedoso
entumece la brisa fría.

La acera se ilumina
alumbrando los primeros pasos,
reptando sobre ella
cipreses alargados
agitados por los hombros
de peatones cansados.

Así, paseando,
voy meditando
en cómo pasa la vida
en cómo se achica el tiempo,
dicen que es constante …
yo así no lo siento.
Las horas interminables de ayer
son los minutos insuficientes de hoy
y los segundos fugaces de mañana.
La mirada cansada de una madre
el primer suspiro de un nacido
(en tan solo una hora …)
son la evidencia sensorial
de que la vida consciente
y el yunque del tiempo
son
latido
y sangre fluyente.

Te ha llegado hora,
¡compañero!
de iniciar el relevo
del relevo vital
de comenzar desde cero,
embarcando aventurero
a un nuevo extranjero
de la no patria
del primer beso,
de la risa,
del aleteo gracioso
de una mariposa,
de los aromas de la primavera,
del otoño rojizo
y de sus hojas caídas, húmedas,
del amor
de la contemplación de las estrellas
y del dolor.

¡Qué ganas tengo de verte!
te extraño, te conozco,
solo de sentirte
al otro lado
de la ligera tela
del vientre,
esfera trémula,
de tu madre.

La luz supera las cornisas
se adentra invasiva
por los callejones,
el cielo fresco
los gorriones
la brisa …
como te noto
primavera
como te siento
a la vuelta de la esquina.

¡Qué feliz soy!
Gotas de rocío
brotan en mi pecho
y un campo de trigo
oscila
manso
rozando
mi cuerpo:
miedo y placer
comulgan en el alma
para encoger el aliento
y fijar la mirada.

En tan solo una hora …
en apenas una hora …
iniciarás tu periplo:
¡agárrate fuerte!,
mi niño,
y mucha suerte.

…
…

Indefenso y enrabietado
demandas el arrullo
que te ha sido despojado.
Tus minúsculas manos
se alzan buscando tu protectora
reclamando el espacio – tiempo
primigenio
del nido materno,
asustado por ese que se hace llamar padre
y que torpemente te maneja
con los ojos
encharcados.

Kalkbadan, 8 de marzo de 2010.
 

EN TAN SOLO UNA HORA


Un rayo luminoso y rasante

especial
muy brillante
despereza las calles
consuma la madrugada,
al tiempo
que acaricia mis mejillas
y su aliento sedoso
entumece la brisa fría.


La acera se ilumina
alumbrando los primeros pasos,
reptando sobre ella
cipreses alargados
agitados por los hombros
de peatones cansados.


Así, paseando,
voy meditando
en cómo pasa la vida
en cómo se achica el tiempo,
dicen que es constante …
yo así no lo siento.
Las horas interminables de ayer
son los minutos insuficientes de hoy
y los segundos fugaces de mañana.
La mirada cansada de una madre
el primer suspiro de un nacido
(en tan solo una hora …)
son la evidencia sensorial
de que la vida consciente
y el yunque del tiempo
son
latido
y sangre fluyente.


Te ha llegado hora,
¡compañero!
de iniciar el relevo
del relevo vital
de comenzar desde cero,
embarcando aventurero
a un nuevo extranjero
de la no patria
del primer beso,
de la risa,
del aleteo gracioso
de una mariposa,
de los aromas de la primavera,
del otoño rojizo
y de sus hojas caídas, húmedas,
del amor
de la contemplación de las estrellas
y del dolor.


¡Qué ganas tengo de verte!
te extraño, te conozco,
solo de sentirte
al otro lado
de la ligera tela
del vientre,
esfera trémula,
de tu madre.


La luz supera las cornisas
se adentra invasiva
por los callejones,
el cielo fresco
los gorriones
la brisa …
como te noto
primavera
como te siento
a la vuelta de la esquina.


¡Qué feliz soy!
Gotas de rocío
brotan en mi pecho
y un campo de trigo
oscila
manso
rozando
mi cuerpo:
miedo y placer
comulgan en el alma
para encoger el aliento
y fijar la mirada.


En tan solo una hora …
en apenas una hora …
iniciarás tu periplo:
¡agárrate fuerte!,
mi niño,
y mucha suerte.


…
Indefenso y enrabietado
demandas el arrullo
que te ha sido despojado.
Tus minúsculas manos
se alzan buscando tu protectora
reclamando el espacio – tiempo
primigenio
del nido materno,
asustado por ese que se hace llamar padre
y que torpemente te maneja
con los ojos
encharcados.



Kalkbadan
En Madrid el 8 de marzo de 2010




Muy potente y profundo este poema.
Con la humildad y sinceridad que lo caracteriza.
Feliz Navidad.

Saludos
 
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