Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
acá en mi mundo que aún
se cubre con tu cielo,
la luna está como si fuera
el monumento a tus labios,
afilada cual guadaña,
como puntas de perchero,
listas para sujetar la vida
y un suspiro,
un beso,
y mis sueños a tu lado,
dulce luna delgada madre
de las sombras de la noche,
bella como recordarte..,
nacarada como el nacimiento
de tu espalda, afinada como para aullarte,
nueva la gandaya como nueva fue tu piel
ante el rezo que emitió tu boca con mis dedos,
bella luna, bello mundo y bella tu partida
que enternece los recuerdos,
aunque siga yo, dulce amor tan dulce,
loco, infame, poco cuerdo.
7.1.11 en una tarde casi noche recordando cuando la luna era solo luna y no el ancla de mis devociones.
se cubre con tu cielo,
la luna está como si fuera
el monumento a tus labios,
afilada cual guadaña,
como puntas de perchero,
listas para sujetar la vida
y un suspiro,
un beso,
y mis sueños a tu lado,
dulce luna delgada madre
de las sombras de la noche,
bella como recordarte..,
nacarada como el nacimiento
de tu espalda, afinada como para aullarte,
nueva la gandaya como nueva fue tu piel
ante el rezo que emitió tu boca con mis dedos,
bella luna, bello mundo y bella tu partida
que enternece los recuerdos,
aunque siga yo, dulce amor tan dulce,
loco, infame, poco cuerdo.
7.1.11 en una tarde casi noche recordando cuando la luna era solo luna y no el ancla de mis devociones.
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