BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis pies hundo en la tierra.
Sombríos humedales trastornan
mi cuerpo hasta sepultarlo.
Contacto con la tierra, y derivo
en masas heterogéneas, labios
indecisos, materiales corpulentos.
Hojas de un abismo que recoge
mi cabello en una trenza compasiva.
Túneles de arena que colapsan
mis oídos laberínticos.
Mis pies hundo en tierra.
No hay espuma ni salitre,
ni tampoco humus congénito,
en la poesía, poesía?, que yo escribo.
Sólo soy un pedazo humeante
de esta tierra que nombro.
No hay mares fantásticos
en los trozos de tierra que navego
y fermento. Trozos de saliva, sí.
De saliva y sangre, y de carbones encendidos.
©
Sombríos humedales trastornan
mi cuerpo hasta sepultarlo.
Contacto con la tierra, y derivo
en masas heterogéneas, labios
indecisos, materiales corpulentos.
Hojas de un abismo que recoge
mi cabello en una trenza compasiva.
Túneles de arena que colapsan
mis oídos laberínticos.
Mis pies hundo en tierra.
No hay espuma ni salitre,
ni tampoco humus congénito,
en la poesía, poesía?, que yo escribo.
Sólo soy un pedazo humeante
de esta tierra que nombro.
No hay mares fantásticos
en los trozos de tierra que navego
y fermento. Trozos de saliva, sí.
De saliva y sangre, y de carbones encendidos.
©