francisco_mendez
Poeta recién llegado
En tu ausencia
Cuando se hace presente tu ausencia,
el tiempo duele,
mata suavemente.
Mata con su callada y cínica tortura.
Asfixia lentamente.
Y el dolor es tan puro que disuelve la conciencia
y evapora a la cordura.
Eres un sueño entre sueños,
suspiro que acaricia y rasga
a mis silencios.
Eres el palpitar de mi locura.
Fuego enfurecido,
llamarada implacable que me consume con ternura.
En tu ausencia,
de esta frágil alma mía me despojo,
antes que se rompa mi sensatez,
antes que se caiga el brillo de mis ojos.
Pero se que ahí estarás,
Quizás velando mi insomnio, quizás en mi primer palabra al despertar.
Te nombro una y otra vez.
Me aferro a tu aliento tibio
hasta que se derrite mi lucidez.
En tu aroma revivo,
si, en aquel olor que me regalaste
y en el inmisericorde silencio,
me arropo con las canciones que conmigo escuchaste.
En tu ausencia
soy un fantasma que arrastra como cadenas,
un dulce dolor,
unas gotas de tu esencia
y un soplo de tu amor.
Soy silencio,
sonrisa postergada.
Y este clamor no se calla,
se entrelaza en el tiempo al que desprecio.
En tu ausencia,
mi llanto se queda seco y es casi humano, casi feliz.
Trato de quemar a mi impaciencia en un cigarro
y me imagino que se aleja esta melancolía
envuelta en humo gris.
No puedo negar que te extraño,
que te añoro,
que vivo en la orilla de la locura.
Que en tu ausencia los días parecen años.
Que el tiempo duele
con un dolor tan puro,
que disuelve la conciencia y evapora la cordura.
Cuando se hace presente tu ausencia,
el tiempo duele,
mata suavemente.
Mata con su callada y cínica tortura.
Asfixia lentamente.
Y el dolor es tan puro que disuelve la conciencia
y evapora a la cordura.
Eres un sueño entre sueños,
suspiro que acaricia y rasga
a mis silencios.
Eres el palpitar de mi locura.
Fuego enfurecido,
llamarada implacable que me consume con ternura.
En tu ausencia,
de esta frágil alma mía me despojo,
antes que se rompa mi sensatez,
antes que se caiga el brillo de mis ojos.
Pero se que ahí estarás,
Quizás velando mi insomnio, quizás en mi primer palabra al despertar.
Te nombro una y otra vez.
Me aferro a tu aliento tibio
hasta que se derrite mi lucidez.
En tu aroma revivo,
si, en aquel olor que me regalaste
y en el inmisericorde silencio,
me arropo con las canciones que conmigo escuchaste.
En tu ausencia
soy un fantasma que arrastra como cadenas,
un dulce dolor,
unas gotas de tu esencia
y un soplo de tu amor.
Soy silencio,
sonrisa postergada.
Y este clamor no se calla,
se entrelaza en el tiempo al que desprecio.
En tu ausencia,
mi llanto se queda seco y es casi humano, casi feliz.
Trato de quemar a mi impaciencia en un cigarro
y me imagino que se aleja esta melancolía
envuelta en humo gris.
No puedo negar que te extraño,
que te añoro,
que vivo en la orilla de la locura.
Que en tu ausencia los días parecen años.
Que el tiempo duele
con un dolor tan puro,
que disuelve la conciencia y evapora la cordura.