Irelfaustina Bermejo
Poeta recién llegado
Nardos, azahares,
rosas y jazmines,
junto al rumor
de las fuentes.
Habitan jardines
en tu mirada
donde cabe
todo el azul
de los mares
y la montaña
y la nieve
y un palacio
guardado por leones.
Eres un niño
en la quietud dormida
de los estanques,
entre terciopelos y rasos,
jugando al tíovivo
con las estrellas,
con la inocencia
de una lágrima perdida.
Eres un príncipe
que sueña
en la luz de los cristales
y en las linfas transparentes
de los brazales.
Vas hacia la muerte
como la amapola
que se deshoja
con un inhumano viento.
En el cielo grana
relumbra como fuego
la luna sultana
vestida de volantes,
asomada a aljibes
de oscuros espejos.
Toda la ciudad te llora.
Para ti son las flores
y el murmullo del agua.
Versos y palabras.
Nardos, azahares,
rosas y jazmines,
junto al rumor
de las fuentes.
Habitan jardines,
ocasos y amaneceres
en tu mirada.
rosas y jazmines,
junto al rumor
de las fuentes.
Habitan jardines
en tu mirada
donde cabe
todo el azul
de los mares
y la montaña
y la nieve
y un palacio
guardado por leones.
Eres un niño
en la quietud dormida
de los estanques,
entre terciopelos y rasos,
jugando al tíovivo
con las estrellas,
con la inocencia
de una lágrima perdida.
Eres un príncipe
que sueña
en la luz de los cristales
y en las linfas transparentes
de los brazales.
Vas hacia la muerte
como la amapola
que se deshoja
con un inhumano viento.
En el cielo grana
relumbra como fuego
la luna sultana
vestida de volantes,
asomada a aljibes
de oscuros espejos.
Toda la ciudad te llora.
Para ti son las flores
y el murmullo del agua.
Versos y palabras.
Nardos, azahares,
rosas y jazmines,
junto al rumor
de las fuentes.
Habitan jardines,
ocasos y amaneceres
en tu mirada.
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