En tu mirada

Bella sin Alma

Poeta recién llegado
Nicolette%2BThomas%2BCaravia-Rumordellanto.jpg


Obra de:
Nicolette Thomas Caravia
"Rumor de Llanto"



Me perdí en lo profundo de tu mirada,
lo oscuro de tus ojos reflejando
un sol de otoño en sus aguas mansas.
Me perdí en lo sereno de tus sombras
que invitaban a soñar mundos nuevos.
Me rendí fascinada al embrujo
de tu voz suavemente cálida.
Tu fuiste el prestidigitador
que en hábil movimiento de cartas
escondió mis ilusiones
y me arrebato la esperanza.
Tu trajiste la fuerza primigenia
que yo creía por siempre olvidada.
Sembraste un camino de vino y rosas,
empedraste con zafiros el sendero
que arrancando de tu alma
cruzaba la mía y se prolongaba más allá
del mundo inimaginado de los sueños.
Juntos creamos un mundo entero,
otra tierra, otro hogar,
un Universo solo nuestro.
Fue tan grande la dicha,
tan bella nuestra unión
entre el suelo y el cielo,
que nubes negras de borrasca
vinieron a enturbiar
el brillo prístino de tu mirar
y cegando de furia tu alma
descargaste sobre mi
el veneno de tus palabras.
Y me perdí entonces en tu furia,
en tu ira, en tu rabia.
Fustigada con saña,
acosada, acusada, humillada.
Y tu mirada cayó fulminante
sobre mi pobre alma
atravesando mi corazón
con las flechas de tus palabras.
Me perdí en lo profundo de tu mirada,
en la tormenta furiosa que desde tu cielo,
sobre mi cabeza aturdida
el desamor y la desesperanza desataban.
Y como un animal herido,
huí de ti cerrando el corazón
sintiendo que aún así
a fuerza de llorar me desangraba.
Y maltrecha y hundida,
fatigada del esfuerzo
de querer ser comprendida
para ser tan sólo vapuleada,
regresé al refugio de mi silencio
a esperar la muerte añorada
aunque al mirar en mis noches aciagas
las estrellas titilando amargura en mi alma,
sienta que sigo eternamente perdida en tu mirada.


Carmen

Copyright©
 
Nicolette%2BThomas%2BCaravia-Rumordellanto.jpg


Obra de:
Nicolette Thomas Caravia
"Rumor de Llanto"



Me perdí en lo profundo de tu mirada,
lo oscuro de tus ojos reflejando
un sol de otoño en sus aguas mansas.
Me perdí en lo sereno de tus sombras
que invitaban a soñar mundos nuevos.
Me rendí fascinada al embrujo
de tu voz suavemente cálida.
Tu fuiste el prestidigitador
que en hábil movimiento de cartas
escondió mis ilusiones
y me arrebato la esperanza.
Tu trajiste la fuerza primigenia
que yo creía por siempre olvidada.
Sembraste un camino de vino y rosas,
empedraste con zafiros el sendero
que arrancando de tu alma
cruzaba la mía y se prolongaba más allá
del mundo inimaginado de los sueños.
Juntos creamos un mundo entero,
otra tierra, otro hogar,
un Universo solo nuestro.
Fue tan grande la dicha,
tan bella nuestra unión
entre el suelo y el cielo,
que nubes negras de borrasca
vinieron a enturbiar
el brillo prístino de tu mirar
y cegando de furia tu alma
descargaste sobre mi
el veneno de tus palabras.
Y me perdí entonces en tu furia,
en tu ira, en tu rabia.
Fustigada con saña,
acosada, acusada, humillada.
Y tu mirada cayó fulminante
sobre mi pobre alma
atravesando mi corazón
con las flechas de tus palabras.
Me perdí en lo profundo de tu mirada,
en la tormenta furiosa que desde tu cielo,
sobre mi cabeza aturdida
el desamor y la desesperanza desataban.
Y como un animal herido,
huí de ti cerrando el corazón
sintiendo que aún así
a fuerza de llorar me desangraba.
Y maltrecha y hundida,
fatigada del esfuerzo
de querer ser comprendida
para ser tan sólo vapuleada,
regresé al refugio de mi silencio
a esperar la muerte añorada
aunque al mirar en mis noches aciagas
las estrellas titilando amargura en mi alma,
sienta que sigo eternamente perdida en tu mirada.


Carmen

Copyright©

Un placer pasar por tu espacio y disfrutar de tu obra amiga Carmen.
Un fuerte abrazo.
 
Nicolette%2BThomas%2BCaravia-Rumordellanto.jpg


Obra de:
Nicolette Thomas Caravia
"Rumor de Llanto"



Me perdí en lo profundo de tu mirada,
lo oscuro de tus ojos reflejando
un sol de otoño en sus aguas mansas.
Me perdí en lo sereno de tus sombras
que invitaban a soñar mundos nuevos.
Me rendí fascinada al embrujo
de tu voz suavemente cálida.
Tu fuiste el prestidigitador
que en hábil movimiento de cartas
escondió mis ilusiones
y me arrebato la esperanza.
Tu trajiste la fuerza primigenia
que yo creía por siempre olvidada.
Sembraste un camino de vino y rosas,
empedraste con zafiros el sendero
que arrancando de tu alma
cruzaba la mía y se prolongaba más allá
del mundo inimaginado de los sueños.
Juntos creamos un mundo entero,
otra tierra, otro hogar,
un Universo solo nuestro.
Fue tan grande la dicha,
tan bella nuestra unión
entre el suelo y el cielo,
que nubes negras de borrasca
vinieron a enturbiar
el brillo prístino de tu mirar
y cegando de furia tu alma
descargaste sobre mi
el veneno de tus palabras.
Y me perdí entonces en tu furia,
en tu ira, en tu rabia.
Fustigada con saña,
acosada, acusada, humillada.
Y tu mirada cayó fulminante
sobre mi pobre alma
atravesando mi corazón
con las flechas de tus palabras.
Me perdí en lo profundo de tu mirada,
en la tormenta furiosa que desde tu cielo,
sobre mi cabeza aturdida
el desamor y la desesperanza desataban.
Y como un animal herido,
huí de ti cerrando el corazón
sintiendo que aún así
a fuerza de llorar me desangraba.
Y maltrecha y hundida,
fatigada del esfuerzo
de querer ser comprendida
para ser tan sólo vapuleada,
regresé al refugio de mi silencio
a esperar la muerte añorada
aunque al mirar en mis noches aciagas
las estrellas titilando amargura en mi alma,
sienta que sigo eternamente perdida en tu mirada.


Carmen

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Wooow...Un poema a tope en el sentir.
Siempre la mirada será una cruel espada o una fuerte mano que nos atrapara entre su mismo respirar.
Me encanto.
Saludos
 

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