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Poeta que considera el portal su segunda casa
En tu pupila azul se empapa un mar,
y en tus labios dibujas la esperanza,
el brillo, el equilibrio, la alabanza,
del que sabe pintar y perdonar.
Del que sabe silbar, gozar, amar.
De tus manos palomas la semblanza,
y en las mías cantando una romanza,
tu sol y tus arenas son mi lar.
Voy a bordar con flores, amor mío,
las sábanas de hilo para el lecho,
sedoso cobertor de hastío y frío.
Mi barca un corazón, derroche y techo,
van tus pulsos nadando por mi río.
Que no se extinga el fuego de tu pecho.
Con este poema me presenté el año pasado al concurso de poesía de San Valentín.