Aún el rumor de tus palabras
como un triste violín
llena mis horas.
Es apenas ayer
y tú aquí estabas
desafiando en tu voz a las tormentas,
levantando en tu risa
la vespertina flor que me quedaba.
La música se cae,
me ahogo en tus palabras
ya calladas,
y en tu risa cercana
tan lejana...