Poetacandente
Poeta asiduo al portal
No hubo otro mirar acaso más despierto
al recibir tal noticia, ya de temprano,
que el café se te enfriaba en la mano,
como la saliva en la boca de un muerto.
Por la borda salió, despojada y solitaria,
esa lágrima dolida, maldiciendo el regreso
de tu mejilla, que en la huella de un beso
tendió muy deprimida la urna funeraria.
¿qué culpa le lamió siquiera un pelo?
(triste y famélica de muerte hibernas)
El augurio del niño, que de un pobre celo
se creó en un abrir y cerrar de piernas...
Nota: es una historia fuerte, lo sé... pero en el mundo de hoy... nadie tiene de qué asombrarse.
al recibir tal noticia, ya de temprano,
que el café se te enfriaba en la mano,
como la saliva en la boca de un muerto.
Por la borda salió, despojada y solitaria,
esa lágrima dolida, maldiciendo el regreso
de tu mejilla, que en la huella de un beso
tendió muy deprimida la urna funeraria.
¿qué culpa le lamió siquiera un pelo?
(triste y famélica de muerte hibernas)
El augurio del niño, que de un pobre celo
se creó en un abrir y cerrar de piernas...
Nota: es una historia fuerte, lo sé... pero en el mundo de hoy... nadie tiene de qué asombrarse.