jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Me preguntas si te amé? -dice ella
¡Claro que te amé!
¿Cómo no te iba a amar?
¿Recuerdas el anillo de diamantes
que me diste en nuestra segunda cita?
¿Recuerdas el crucero de dos meses alrededor del mundo
en aquel enorme trasatlántico?
¿Y el duplex con vista al mar en Miami beach?
¿Y el Lamborghini rosita adornado con maripositas y florecitas
que mandaste hacer especialmente para mí?
¡Tan bien que te iba con la importadora!
¡Y tu compañía de telecomunicaciones era la segunda del país!
¡Te amaba incluso aunque supiera
de aquellas dos o tres putillas que mantenías!
¡Te seguí amando aún cuando
terminé descubriendo que eras bisexual!
¡Es más, ni siquiera cuando te encontré
cogiendo con el rottweiler, ni siquiera entonces,
dejé de amarte!
La chinga fue cuando te empezó a dar
por creer que eras poeta
Empezaste a rehuir a la gente
(¡rehuías incluso a tu asqueroso rottweiler!)
Te perdías durante semanas enteras
escondido con tus mugrosas poesías
en pensiones del inframundo
Luego perdiste la importadora...
y la telefónica no tardó mucho en hundirse...
¡Te quedaste literalmente en la calle!
¿Cómo querías que te siguiera amando,
pedazo de mierda?
La luz del semáforo cambió al verde
Me alejé de la impecable limosina
Ella subió el cristal de la ventanilla
El chofer pisó el acelerador
Yo esperé que volviera a ponerse el rojo...
todavía tenía que vender unos cuantos paquetitos de chicle
antes de reunir por fin lo del alquiler
del cuartucho donde ya no escribía ni nada por el estilo
donde ya sólo me limitaba a sobrevivir...
¡Claro que te amé!
¿Cómo no te iba a amar?
¿Recuerdas el anillo de diamantes
que me diste en nuestra segunda cita?
¿Recuerdas el crucero de dos meses alrededor del mundo
en aquel enorme trasatlántico?
¿Y el duplex con vista al mar en Miami beach?
¿Y el Lamborghini rosita adornado con maripositas y florecitas
que mandaste hacer especialmente para mí?
¡Tan bien que te iba con la importadora!
¡Y tu compañía de telecomunicaciones era la segunda del país!
¡Te amaba incluso aunque supiera
de aquellas dos o tres putillas que mantenías!
¡Te seguí amando aún cuando
terminé descubriendo que eras bisexual!
¡Es más, ni siquiera cuando te encontré
cogiendo con el rottweiler, ni siquiera entonces,
dejé de amarte!
La chinga fue cuando te empezó a dar
por creer que eras poeta
Empezaste a rehuir a la gente
(¡rehuías incluso a tu asqueroso rottweiler!)
Te perdías durante semanas enteras
escondido con tus mugrosas poesías
en pensiones del inframundo
Luego perdiste la importadora...
y la telefónica no tardó mucho en hundirse...
¡Te quedaste literalmente en la calle!
¿Cómo querías que te siguiera amando,
pedazo de mierda?
La luz del semáforo cambió al verde
Me alejé de la impecable limosina
Ella subió el cristal de la ventanilla
El chofer pisó el acelerador
Yo esperé que volviera a ponerse el rojo...
todavía tenía que vender unos cuantos paquetitos de chicle
antes de reunir por fin lo del alquiler
del cuartucho donde ya no escribía ni nada por el estilo
donde ya sólo me limitaba a sobrevivir...