En un órgano de Cronos

Nada Vratovic

Poeta recién llegado
Al tocar tu piel, he creído morir por unos instantes
y ver un Paraíso en el que no había ángeles ni dioses,
sólo una luz inmaculada y el eco de nuestras voces.
El blanco de su cielo cubrió este mundo miserable

como un sudario hecho con la fina tela de una araña.
Morí tu placer una y otra vez; lamí hambrienta tus deseos,
y ese universo en el que nos sumergimos fue el reflejo
de una realidad que se metamorfoseó en un fantasma

para respirar nuestro éxtasis y extinguirse en placer.
Mis besos se clavan en los rincones más deliciosos
de tu cuerpo. Observo cómo te vuelves aún más hermoso.
En este refugio no existen el mañana ni el ayer

porque el tiempo se detiene; encierra su respiración
en el pulmón lejano donde palpita nuestro Edén.
En este órgano de Cronos, me aferro a tu calidez
mientras en mi lengua quedan resquicios de tu sabor.
 
Al tocar tu piel, he creído morir por unos instantes
y ver un Paraíso en el que no había ángeles ni dioses,
sólo una luz inmaculada y el eco de nuestras voces.
El blanco de su cielo cubrió este mundo miserable

como un sudario hecho con la fina tela de una araña.
Morí tu placer una y otra vez; lamí hambrienta tus deseos,
y ese universo en el que nos sumergimos fue el reflejo
de una realidad que se metamorfoseó en un fantasma

para respirar nuestro éxtasis y extinguirse en placer.
Mis besos se clavan en los rincones más deliciosos
de tu cuerpo. Observo cómo te vuelves aún más hermoso.
En este refugio no existen el mañana ni el ayer

porque el tiempo se detiene; encierra su respiración
en el pulmón lejano donde palpita nuestro Edén.
En este órgano de Cronos, me aferro a tu calidez
mientras en mi lengua quedan resquicios de tu sabor.

Muy bellas imágenes nos regalas en tu poema,
dejas muchos sentimientos en tus letras.
Un placer haber pasado, un beso

:bienvenido:
 
Al tocar tu piel, he creído morir por unos instantes
y ver un Paraíso en el que no había ángeles ni dioses,
sólo una luz inmaculada y el eco de nuestras voces.
El blanco de su cielo cubrió este mundo miserable

como un sudario hecho con la fina tela de una araña.
Morí tu placer una y otra vez; lamí hambrienta tus deseos,
y ese universo en el que nos sumergimos fue el reflejo
de una realidad que se metamorfoseó en un fantasma

para respirar nuestro éxtasis y extinguirse en placer.
Mis besos se clavan en los rincones más deliciosos
de tu cuerpo. Observo cómo te vuelves aún más hermoso.
En este refugio no existen el mañana ni el ayer

porque el tiempo se detiene; encierra su respiración
en el pulmón lejano donde palpita nuestro Edén.
En este órgano de Cronos, me aferro a tu calidez
mientras en mi lengua quedan resquicios de tu sabor.

Hola,
oh, cuánta pasión y sensualidad
destilan tus versos.
un gusto leerte
Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba