EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
En la bahía, el mar nutrido de tus sabios
reflejos, me seduce, me proyecta a su boca.
Me regala la espuma tras una brisa loca;
me encandila los ojos, besándome los labios.
En su abrazo de sal, transpirando en la noche,
postula un nuevo juego cuando su panza henchida
a las olas despierta bajo tu luz parida
y me sujeta el alma. Atrapado en su broche.
Desnudo ya me encuentro, mortificado en pena,
envuelto en las mareas, pido perdón al cielo.
Hoy, mi sufrido cuerpo de angustias verdaderas,
quiere como Alfonsina mitigar el consuelo,
en un nocturno mágico, cuando la luna llena,
sobre la rada atraque, entre las escolleras.
reflejos, me seduce, me proyecta a su boca.
Me regala la espuma tras una brisa loca;
me encandila los ojos, besándome los labios.
En su abrazo de sal, transpirando en la noche,
postula un nuevo juego cuando su panza henchida
a las olas despierta bajo tu luz parida
y me sujeta el alma. Atrapado en su broche.
Desnudo ya me encuentro, mortificado en pena,
envuelto en las mareas, pido perdón al cielo.
Hoy, mi sufrido cuerpo de angustias verdaderas,
quiere como Alfonsina mitigar el consuelo,
en un nocturno mágico, cuando la luna llena,
sobre la rada atraque, entre las escolleras.
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