DRYELL
Poeta fiel al portal
En un rincón de la vida
-una esquina del tiempo,
lúgubre cadalso de mi alma enrarecida,
-como númenes que jamás escribieron el verso y la copla de mi canto.
Resquicio de los sinos que nunca abordaron el libro de mi viaje
y el rodar de mi fortuna,
¡Oh ¡ impasible voz;
-voz de la nada ¡
desdeñoso aliento que circunda el lago helado de mis penas,
deliquio que me hunde en la palabra oscura y la melancolía
-aquella que ha preñado con agravios mis pupilas,
trayendo a la luz mi propia sombra
condensada en el salobre gusto de mis líquidos silencios,
-los que murieron al borde de mis labios mientras estos trepidaban.
En un rincón de la vida
-una esquina del tiempo,
se deslíe mi penumbra en la palabra,
como la noche en la cabala.
y escogí el momento, ¡el instante!
y el por siempre de los yermos taciturnos
y de los cielos huérfanos de lumbre.
¿A quien he de culpar por el verso tan grávido de noche?
-si no a las inherentes ceniza de mis tétricas ideas.
¿A quién?
-si los astros enlutan en mi propio espacio
-bajo el cúmulo de mi expresa limosna.
¡Solo estoy!
¡ solo estaré ¡
si no cultivo en las praderas,- por temor al deleznable sueño.
-por negar el correr de los vientos. (la palabra)
En una esquina de la vida,
- en un rincón del tiempo
-una esquina del tiempo,
lúgubre cadalso de mi alma enrarecida,
-como númenes que jamás escribieron el verso y la copla de mi canto.
Resquicio de los sinos que nunca abordaron el libro de mi viaje
y el rodar de mi fortuna,
¡Oh ¡ impasible voz;
-voz de la nada ¡
desdeñoso aliento que circunda el lago helado de mis penas,
deliquio que me hunde en la palabra oscura y la melancolía
-aquella que ha preñado con agravios mis pupilas,
trayendo a la luz mi propia sombra
condensada en el salobre gusto de mis líquidos silencios,
-los que murieron al borde de mis labios mientras estos trepidaban.
En un rincón de la vida
-una esquina del tiempo,
se deslíe mi penumbra en la palabra,
como la noche en la cabala.
y escogí el momento, ¡el instante!
y el por siempre de los yermos taciturnos
y de los cielos huérfanos de lumbre.
¿A quien he de culpar por el verso tan grávido de noche?
-si no a las inherentes ceniza de mis tétricas ideas.
¿A quién?
-si los astros enlutan en mi propio espacio
-bajo el cúmulo de mi expresa limosna.
¡Solo estoy!
¡ solo estaré ¡
si no cultivo en las praderas,- por temor al deleznable sueño.
-por negar el correr de los vientos. (la palabra)
En una esquina de la vida,
- en un rincón del tiempo
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