hisabell ortiz castillo
Poeta recién llegado
En un segundo
En un perpetuo abrazo
que se penetra en nuestro silencio
cuales lagrimas siguen su curso
en tu fiel despedida
de mis caricias
solo queda el recuerdo
de tus manos
solo el temor de un adiós
de tus labios
sellados a vivo fuego
de los míos
solo el suspiro de tu Dios
en tus esquivas miradas
el dolor reprimido
de mis luceros
el silencio callado de un te quiero.
Del reloj que transcurre
de aquellos interminables segundos
entre lagrimas, lagrimas, lagrimas
que no pararon esta noche
no pararon en tus noches
y en las mías
solo un profundo nudo se crea en mi ser
se quiebra mi pecho al saber
que este malévolo dolor
es a causa del desamor
palabra frívola, tordida
aborrecida abominable
que en tu inconsciente
pronunciaste una y otra vez
creándose la guerra de cien años
entre el desamor y el amor que aun queda en ti.
En un perpetuo abrazo
que se penetra en nuestro silencio
cuales lagrimas siguen su curso
en tu fiel despedida
de mis caricias
solo queda el recuerdo
de tus manos
solo el temor de un adiós
de tus labios
sellados a vivo fuego
de los míos
solo el suspiro de tu Dios
en tus esquivas miradas
el dolor reprimido
de mis luceros
el silencio callado de un te quiero.
Del reloj que transcurre
de aquellos interminables segundos
entre lagrimas, lagrimas, lagrimas
que no pararon esta noche
no pararon en tus noches
y en las mías
solo un profundo nudo se crea en mi ser
se quiebra mi pecho al saber
que este malévolo dolor
es a causa del desamor
palabra frívola, tordida
aborrecida abominable
que en tu inconsciente
pronunciaste una y otra vez
creándose la guerra de cien años
entre el desamor y el amor que aun queda en ti.