Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con tu pijama rojo
en la noche peregrina,
en una habitación de hotel
a miles de kilómetros,
sintiéndote a mi lado
en esa cama inmensa
que busca en su oleaje
la orilla de mi pecho,
el húmedo destello de mi boca
entre las nubes;
tú,
a punto de dormirte,
soñando con la nieve
que cae plácidamente
por la almohada,
en el rincón prohibido
del espejo
que te mira en la penumbra
y sabe descubrirte
en cualquier sitio
marcado con la punta de tus dedos;
me hablas,
con esa luz que se abre
un hueco en cada letra:
de la inocencia de esas flores
que reposan
sobre la mesa en que ahora tomo
un desayuno,
cargado de ti
hasta el último sorbo;
hasta el último sorbo
y el primer mordisco.