suspiro MLRM
Poeta recién llegado
Caricias que el viento me trae recuerdos que en cada suspiro están,
besos que no te pude dar momentos que no volverán,
el viento susurra tu nombrey tu aroma me trae,
y en cada caricia fría hay una herida viva,
cierro los ojos imaginando que eres tú el que me viene a acompañar
pero realmente es la muerte que me viene a llevar,
tengo un corazón herido de muerte con cicatrices por doquier,
tengo un alma perdida que no encuentra la salida,
mis manos frías y pálidas quisieran sentir tu piel,
y mis ojos quisieran ver tu rostro por última vez.
En esta oscura habitación,
descansa un cuerpo sin corazón,
la noche fría viene y la abraza,
y la oscuridad que la oculta no logra perder su dolor,
siento el frío recorrer mi cuerpo
y como el viento susurra adiós la hora de mi muerte llegó,
sé que no estarás aquí para ver mi agonía y eso me causa alegría,
no quiero que me veas morir,
pero tampoco quiero estar sin ti,
es egoísta atarte a mi, por eso no lo hago y sufro en silencio,
derramando lagrimas de sangre que recorren mi corazón e inundan mi interior.
La fría noche es cómplice de mi agonía el silencio de la oscuridad
sólo deja escuchar el llanto de un alma en pena que no deja de gritar,
la noche llora mientras avanzan lentamente los minutos en el reloj,
se han caído las estrellas y la luna se apagó,
nos inunda esta pena y este gran dolor.
En esta noche fría muere un ángel que del cielo cayó por error,
la oscuridad es grande pero más grande es su dolor,
por eso sin poner resistencia se entrega a la muerte y a su amargo sabor…
Ha terminado tu agonía,
el viento te acaricia por última vez robándote el alma y llevándola con él,
la muerte se aleja su trabajo ya término,
ahora en esta oscura habitación sólo queda un cuerpo frío sin corazón sin alma y sin dolor.
¡Oh! Fría noche fuiste cómplice de mi agonía,
del crimen perfecto y del más grande dolor,
fuiste testigo de cómo un ángel murió,
ahora sólo se escucha a los árboles llorar y al viento susurrar…
María de Lourdes Reyes Medel
MLRM
besos que no te pude dar momentos que no volverán,
el viento susurra tu nombrey tu aroma me trae,
y en cada caricia fría hay una herida viva,
cierro los ojos imaginando que eres tú el que me viene a acompañar
pero realmente es la muerte que me viene a llevar,
tengo un corazón herido de muerte con cicatrices por doquier,
tengo un alma perdida que no encuentra la salida,
mis manos frías y pálidas quisieran sentir tu piel,
y mis ojos quisieran ver tu rostro por última vez.
En esta oscura habitación,
descansa un cuerpo sin corazón,
la noche fría viene y la abraza,
y la oscuridad que la oculta no logra perder su dolor,
siento el frío recorrer mi cuerpo
y como el viento susurra adiós la hora de mi muerte llegó,
sé que no estarás aquí para ver mi agonía y eso me causa alegría,
no quiero que me veas morir,
pero tampoco quiero estar sin ti,
es egoísta atarte a mi, por eso no lo hago y sufro en silencio,
derramando lagrimas de sangre que recorren mi corazón e inundan mi interior.
La fría noche es cómplice de mi agonía el silencio de la oscuridad
sólo deja escuchar el llanto de un alma en pena que no deja de gritar,
la noche llora mientras avanzan lentamente los minutos en el reloj,
se han caído las estrellas y la luna se apagó,
nos inunda esta pena y este gran dolor.
En esta noche fría muere un ángel que del cielo cayó por error,
la oscuridad es grande pero más grande es su dolor,
por eso sin poner resistencia se entrega a la muerte y a su amargo sabor…
Ha terminado tu agonía,
el viento te acaricia por última vez robándote el alma y llevándola con él,
la muerte se aleja su trabajo ya término,
ahora en esta oscura habitación sólo queda un cuerpo frío sin corazón sin alma y sin dolor.
¡Oh! Fría noche fuiste cómplice de mi agonía,
del crimen perfecto y del más grande dolor,
fuiste testigo de cómo un ángel murió,
ahora sólo se escucha a los árboles llorar y al viento susurrar…
María de Lourdes Reyes Medel
MLRM
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