Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Danzan cautivas de tus sonrisas,
y de tus lágrimas
con manos yertas
atraparon el alma en celo,
atraparon el alma ciega,
y el interior cautivo se triza
en dudas pueriles, en ausencias espumosas
y en esperas.
Persecución es la fuerza inductora
de cegadoras esferas,
noches del atormentador reloj laten en la sien.
Estigmas solitarios infinitos.
Mi dolor no se parece al zumbido de la abeja,
a infieles estampidas,
a la mudez brumosa de la espuria,
al agobiante celo profanador,
a la asfixia sumergida en el desbocado galope.
Al abrazo perdido, en climaterio.
Un farol de plata alumbra el virginal lucero.
La noche es dichosa:
música sincopada, cigarros y de copas,
mentiras para beber tus labios caprichosos,
tus vanas sonrisas, tus vanas lágrimas...
y de tus lágrimas
con manos yertas
atraparon el alma en celo,
atraparon el alma ciega,
y el interior cautivo se triza
en dudas pueriles, en ausencias espumosas
y en esperas.
Persecución es la fuerza inductora
de cegadoras esferas,
noches del atormentador reloj laten en la sien.
Estigmas solitarios infinitos.
Mi dolor no se parece al zumbido de la abeja,
a infieles estampidas,
a la mudez brumosa de la espuria,
al agobiante celo profanador,
a la asfixia sumergida en el desbocado galope.
Al abrazo perdido, en climaterio.
Un farol de plata alumbra el virginal lucero.
La noche es dichosa:
música sincopada, cigarros y de copas,
mentiras para beber tus labios caprichosos,
tus vanas sonrisas, tus vanas lágrimas...
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