Tienes razón hermano. La doctrina del "destino manifiesto", o mejor dicho, ese sofisma, esa cínica y mórbida mentira enmascarada, existió siempre. En este lado del mundo comenzamos a sufrirla en 1492, pero Europa la sufrió antes, muchas veces, y ningún lugar del mundo se salvó de ella.
Respecto a los premios Nobel, sobre todos, hay que cagarse. Pero especialmente sobre los de la paz, o Pax imperial, en realidad. Son tan falsos como el propio "destino manifiesto".
¿Sabes? Soy maestro de escuela. Me es difícil saberme, existir, saber que otros/as también existen, como yo, y aceptarme simplemente animal, o aceptar que las personas -pequeñas y grandes- con las que trabajo sean apenas... animales. Tu poesía es la de un hombre, más que un pequeño y limitado animal. El amor es asunto de mujeres y de hombres, la razón, o como dijo ese gran maestro colombiano, Fals Borda, el "sentipensamiento". Somos hombres, de base animal, sí... pero un poco más que solo eso, y no podemos resignarnos a ser menos de lo que somos (digo yo acá, como los locos, y sonrío).
Te aprecio, compa. Gracias por leerme y comentarme.