snaidend
Poeta asiduo al portal
Prohibida la musa de entre todas las diosas
A este mi corazón calma la distonía
Rellenando mi alma vacía de alegría
Al hacer mías todas sus dulces sonrisas.
Soy, pues, como el león que a su presa captura,
Obligado siendo, a convertirse en su presa,
No sino por otra cosa que su belleza,
Ídolo que a estrellas supera en hermosura.
Así como la rosa del jardín secreto
Clávase en mi mano, al arrancarla, su espinar
Al instante se mezcla su savia y mi sangrar
Resultando imposible separar el dueto.
Mi sufrimiento es el precio debido en pago
En esta existencia de esperanza incumplida
No queriendo ninguna otra cosa en la vida.
A más ver, a ella regalo mi último halago.
A este mi corazón calma la distonía
Rellenando mi alma vacía de alegría
Al hacer mías todas sus dulces sonrisas.
Soy, pues, como el león que a su presa captura,
Obligado siendo, a convertirse en su presa,
No sino por otra cosa que su belleza,
Ídolo que a estrellas supera en hermosura.
Así como la rosa del jardín secreto
Clávase en mi mano, al arrancarla, su espinar
Al instante se mezcla su savia y mi sangrar
Resultando imposible separar el dueto.
Mi sufrimiento es el precio debido en pago
En esta existencia de esperanza incumplida
No queriendo ninguna otra cosa en la vida.
A más ver, a ella regalo mi último halago.