elias peñuela
Poeta recién llegado
Podremos rescribir nuestros días,
narrarle otros besos a este campo
lleno de espigas que van y vienen con la brisa.
Estoy pensando como amarte desde aquí,
desde mi terruño agreste y xerófilo
hasta tus cumbres gélidas con ríos de piedra.
Manchaste mis días con algo
más que tus huellas húmedas,
algo perenne, no transitorio.
A pesar de que te fuiste
aún sigues aquí,
sentada cómodamente,
mirándome o
por lo menos así te imagino.
Te escucho en cada gota que
salpica y desaparece.
Podremos rescribir nuestros días,
verlos regresar al finalizar el verano.
narrarle otros besos a este campo
lleno de espigas que van y vienen con la brisa.
Estoy pensando como amarte desde aquí,
desde mi terruño agreste y xerófilo
hasta tus cumbres gélidas con ríos de piedra.
Manchaste mis días con algo
más que tus huellas húmedas,
algo perenne, no transitorio.
A pesar de que te fuiste
aún sigues aquí,
sentada cómodamente,
mirándome o
por lo menos así te imagino.
Te escucho en cada gota que
salpica y desaparece.
Podremos rescribir nuestros días,
verlos regresar al finalizar el verano.