Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
ENCARGO
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Hola;
como has estado.
No quiero inmiscuirme en tus asuntos;
solo te pregunto,
por cortesía,
buena educación
y preocupación lógica
y humana.
Pero que va,
tú siempre estás bien.
Y más ahora.
Te llamaba por algo:
¿Te acuerdas de lo que te llevaste?.
Quizá no;
ya se te olvidó.
Bueno;
si haces memoria
y te acuerdas
y aquello,
lo encuentras por ahí,
entre tus cosas
olvidadas;
te encargo lo siguiente,
para que tengas un poco de cuidado:
Aquello,
es un tanto frágil,
pero resiste una tormenta;
o un cataclismo,
a lo mejor.
Pero tiene sus mañas.
Por eso te aviso:
No le gusta mucho madrugar;
solo por asuntos de interés mayor.
Los domingos se mueve más lento.
Y los lunes;
los tétricos lunes,
son su cuesta arriba;
su desafío.
A veces también;
te pongo sobre aviso:
molesta.
Creo que los viernes
y los domingos por las noches;
después de un partido,
de la calipso;
hoy celeste.
(Le han sacado lustre parece,
son pacientes).
Bueno;
dejando esas pasiones,
amores,
apegos,
terruños;
te encargo eso;
aunque siempre es tuyo.
Me lo habían encargado a mí;
pero los descuidos,
las irresponsabilidades
y por otras cosas;
de las que no me quiero acordar;
lo perdí.
Por favor;
aunque lo tengas arrumbado,
trátalo bien;
y si quieres;
sácale el óxido,
el estancamiento rojo,
quizá ya piedra morada.
Sácalo a pasear en primavera,
si quieres;
si te da la gana.
En invierno hazle pasamontañas,
mitones,
bufanda.
Le gusta la nieve;
silente, subrepticia.
Le gusta el frío de la lluvia,
aunque no tanto.
Pero más;
después que ha lavado
la cara del viento;
y le ha refrescado,
la fiebre a la ciudad
y al campo.
Si está contigo;
no se dará cuenta
del frío de ese aire.
Gracias a Dios;
está lejos de donde vivo.
De otra manera,
habría muerto ya;
paralizado,
con dolor,
amoratado,
por lo gélido de estos lados.
También,
tú sabes además,
que le gustan los veranos alegres;
llenos de entretenimientos
y relajo.
Llévalo al campo,
a la playa,
o a la montaña.
O déjalo en la ciudad,
respirando más maña.
No le nombres el otoño,
porque va a morir de pena.
En cuanto a mí,
si te interesa algo,
te puedo decir,
que yo con un poco de aceite
y grasa para motores;
aún estoy moviéndome.
Funcionando es la palabra correcta.
Pronto tendré que
hacerme unos ajustes.
Cambiar tuercas y golillas,
en fin.
Espero de que como estoy;
no me descontinúen
en la línea de producción.
A lo mejor si:
Es visión,
empresa.
Es economía,
para los que venden
alegría.
Bueno,
te dejo.
------------
Un gusto escuchar siempre tu silencio,
ver siempre tu fantasma
y oler siempre tu lejanía.
Por lo pronto,
trataré de seguir viviendo.
-------------
Chao.
&&&&&&
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Hola;
como has estado.
No quiero inmiscuirme en tus asuntos;
solo te pregunto,
por cortesía,
buena educación
y preocupación lógica
y humana.
Pero que va,
tú siempre estás bien.
Y más ahora.
Te llamaba por algo:
¿Te acuerdas de lo que te llevaste?.
Quizá no;
ya se te olvidó.
Bueno;
si haces memoria
y te acuerdas
y aquello,
lo encuentras por ahí,
entre tus cosas
olvidadas;
te encargo lo siguiente,
para que tengas un poco de cuidado:
Aquello,
es un tanto frágil,
pero resiste una tormenta;
o un cataclismo,
a lo mejor.
Pero tiene sus mañas.
Por eso te aviso:
No le gusta mucho madrugar;
solo por asuntos de interés mayor.
Los domingos se mueve más lento.
Y los lunes;
los tétricos lunes,
son su cuesta arriba;
su desafío.
A veces también;
te pongo sobre aviso:
molesta.
Creo que los viernes
y los domingos por las noches;
después de un partido,
de la calipso;
hoy celeste.
(Le han sacado lustre parece,
son pacientes).
Bueno;
dejando esas pasiones,
amores,
apegos,
terruños;
te encargo eso;
aunque siempre es tuyo.
Me lo habían encargado a mí;
pero los descuidos,
las irresponsabilidades
y por otras cosas;
de las que no me quiero acordar;
lo perdí.
Por favor;
aunque lo tengas arrumbado,
trátalo bien;
y si quieres;
sácale el óxido,
el estancamiento rojo,
quizá ya piedra morada.
Sácalo a pasear en primavera,
si quieres;
si te da la gana.
En invierno hazle pasamontañas,
mitones,
bufanda.
Le gusta la nieve;
silente, subrepticia.
Le gusta el frío de la lluvia,
aunque no tanto.
Pero más;
después que ha lavado
la cara del viento;
y le ha refrescado,
la fiebre a la ciudad
y al campo.
Si está contigo;
no se dará cuenta
del frío de ese aire.
Gracias a Dios;
está lejos de donde vivo.
De otra manera,
habría muerto ya;
paralizado,
con dolor,
amoratado,
por lo gélido de estos lados.
También,
tú sabes además,
que le gustan los veranos alegres;
llenos de entretenimientos
y relajo.
Llévalo al campo,
a la playa,
o a la montaña.
O déjalo en la ciudad,
respirando más maña.
No le nombres el otoño,
porque va a morir de pena.
En cuanto a mí,
si te interesa algo,
te puedo decir,
que yo con un poco de aceite
y grasa para motores;
aún estoy moviéndome.
Funcionando es la palabra correcta.
Pronto tendré que
hacerme unos ajustes.
Cambiar tuercas y golillas,
en fin.
Espero de que como estoy;
no me descontinúen
en la línea de producción.
A lo mejor si:
Es visión,
empresa.
Es economía,
para los que venden
alegría.
Bueno,
te dejo.
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Un gusto escuchar siempre tu silencio,
ver siempre tu fantasma
y oler siempre tu lejanía.
Por lo pronto,
trataré de seguir viviendo.
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Chao.
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